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domingo, 22 de julio de 2012

CUARENTA AÑOS, Y TODAVÍA….

 Sureditores acaba de publicar la novena edición del libro intitulado EL FESTÍN DEL PETROLEO, cuya primera edición apareció en 1972, poco después del golpe de Estado que derrocó al nefasto Quinto Velasquismo, que se fue llevando dos cadáveres monumentales, ambos correspondientes a destacados líderes universitarios: Milton Reyes y Rafael Brito, el primero de los cuales apareció destrozado al fondo de una quebrada, en Quito, y el segundo en las aguas tenebrosas de La Chocolatera, en nuestro mar Pacífico, donde los tiburones respetaron su humanidad, que no la respetaron los torturadores y asesinos educados por los yanquis en la Escuela de las Américas.

Aquel libro causó entonces una verdadera conmoción nacional, pues mostraba con lujo de detalles, incluidos documentos y mapas, cómo el país había sido retaceado en  un sinfín de concesiones petroleras, que constituían verdaderos obsequios a las multinacionales, comenzando por Texaco, Gulf, Shell , etc. En la alegre danza de las concesiones bailaban los Siete Dinosaurios, como el autor, Jaime Galarza, denominó a las Siete Hermanas que entonces estaban apoderadas del petróleo del mundo, salvo Rusia y China. Por su parte, el Consorcio ADA, empresa fantasma de Estados Unidos, había caído sobre el Golfo de Guayaquil para disfrutar por medio siglo de su gas y su petróleo, gracias al entreguismo del corrupto gobierno de Otto Arosemena Gómez, emblemático abanderado de la oligarquía guayaquileña.
En las páginas del libro desfilaban numerosos gobiernos civiles y militares, políticos de nota, periodistas lameculos, jerarcas católicos, parlamentarios insignes y otras malas hierbas, que asfixiaban al jardín de la democracia que nunca florecía. Y claro, asomaba el esplendor de las construcciones privadas, palacetes y urbanizaciones de los beneficiarios del festín, destacándose los banqueros que amasarían fortunas a la sombra de la orgía petrolera, para poco después dejar en la ruina a millones de ecuatorianos cuyos   ahorros se los tragaron en masa, en complicidad con los organismos multilaterales como el FMI y el Banco Mundial.
El destape de esa enorme cantidad de ollas podridas causó inmensa náusea al pueblo ecuatoriano, que respaldó al irreverente denunciante del festín, pero también el odio de los chefs criollos y extranjeros de aquellos platos hediondos e intoxicantes. El autor pagó su audacia con dos años de cárcel en el PenalGarcía Moreno, pero sus revelaciones sirvieron de algo en cuanto a generar una conciencia de país y castigar, aunque tímida y parcialmente, a ciertos capos del festín como el ex Ministro Galo Pico Mantilla que fue condenado a cinco años de prisión por los negociados del Golfo, pero que no pasó un minuto tras las rejas, pues huyó con su fortuna a Venezuela para retornar alegremente años después, de la mano de León Febres Cordero, quien lo entronizó como Presidente de la Corte Suprema de Justicia.
Cuarenta años después de aparecido, con esta novena edición  El Festín del Petróleo sigue con vida y es nuevamente buscado por muchos, especialmente por los militantes de la Juventud Revolucionaria de Alianza País.

2 comentarios:

  1. Me acuerdo que leí con mucho interés una parte del libro en la versión que tenía un dinosaurio verde en la portada, que era de propiedad de mi padre...Lamentablemente se perdió pero espero poder comprar esta edición para releerla.

    Saludos a Jaime Galarza, siempre recuerdo que íbamos con mi padre a visitarle en el Penal García Moreno...

    DiegoZM

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  2. hola ...creo que hay dos libros que deberían ser OBLIGATORIA y ESTUDIO su lectura en los colegios y universidades. LAS VENAS ABIERTAS DE AMÉRICA LATINA Y EL FESTÍN DEL PETROLEO. saludos y mi admiración y respeto

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