
El
Ministerio de Colonias Americanas, mal llamado Organización de Estados Americanos, OEA, tiene un historial
turbio, que se remonta a la época en que presumía de Unión Panamericana. Bajo este signo efectuó en el siglo XX una larga escalada de ataques a los pueblos
de América Latina, hasta llegar a la cumbre del deshonor en los casos
mayúsculos de Guatemala, Cuba y la República Dominicana. En Guatemala, a partir
de 1950 se desarrollaba una verdadera Revolución, que tuvo su epicentro en la
reforma agraria y la consiguiente
afectación a los latifundios de la United Fruit (Mamita Yunai, hoyBrands o Chiquita) entre cuyos principales dueños figuraban los “gemelos del terror”: John Foster Dulles,
Secretario de Estado, y su hermano Allan Dulles, Director de la CIA, la macabra
central del espionaje y el terrorismo de Estados Unidos. Como el gobierno
revolucionario del coronel Jacobo Arbenz no se rindió a las presiones del
Imperio y siguió adelante con su acción transformadora, éste armó un ejército
de mercenarios en las haciendas hondureñas de la misma Yunai, bajo la jefatura
de un bribón llamado Carlos Castillo Armas, coronel retirado del ejército, e
invadió su propia patria. Lo demás lo puso la propia CIA con sus aviones que
bombardearon la capital, y los pelotones de fusilamiento que ensangrentaron el
país. Cayó la Revolución y desde
entonces a lo largo de más de medio siglo Guatemala sufrió un torrencial
desangre para gloria y ventura de las multinacionales yanquis y el gorilismo vendepatria.
Antes de ello, una conferencia interamericana condenó a Guatemala y Dulles
calificó al gobierno democrático como “oveja negra “entre las naciones
americanas. La respuesta del digno canciller, Guillermo Toriello, fue
contundente: “preferimos ser la oveja negra y no el rebaño”.
Cinco
años después. el 1 de enero de 1959, triunfaba la Revolución Cubana y desde ese
día hubo de soportar el pueblo cubano la agresión imperialista, alcahueteada
por la OEA, que en 1962 terminó expulsando de su seno al país de José Martí ,
para luego exigir a las naciones del continente romper relaciones con Cuba, al
igual que lo hizo el amo del rebaño. Los cubanos, tan dados a la alegría
salieron entonces a bailar en las calles, repitiendo con voz de multitudes el
estribillo:
¡CON
OEA O SIN OEA
GANAREMOS
LA PELEA!
Y la ganaron, para ejemplo del mundo: supieron
defender y conservar la Revolución en su pequeño país, que es menos de la mitad
del territorio ecuatoriano. Y esto pese al criminal bloqueo que les priva de medicinas, alimentos, mercados y
maquinaria.
Tres
años después, en abril de 1965, la OEA solapó el asalto de 40 mil marines
norteamericanos contra la República Dominicana, a fin de establecer un gobierno
de testaferros e impedir que Juan Bosh, el presidente antes derrocado,
retornara al poder, a la cabeza de las multitudes patrióticas que seguían su
conducción luminosa.
Este
es un recuento mínimo de las acciones
nefastas de la OEA, esa alcantarilla por donde circulan las aguas servidas de
la política colonialista de Estados Unidos. ¡Y todavía hay conchudos que en
Ecuador proclaman la santidad de la OEA! Esperen. Ya les recordaremos en esta
misma columna otras hazañas del Ministerio de Colonias efectuadas contra el
Ecuador y otros países de América Latina. Y es que ahora no son únicamente los
cubanos los que claman sino todo el continente: ¡CON OEA O SIN OEA, GANAREMOS LA PELEA!
E-mail: jaigal34@yahoo.es Twitter:
@jaigal34
_______________________________________________
P.D.
Le
invito a que escriba su comentario en el recuadro de abajo, no importa si está
a favor o en contra. Ejerza su derecho a decir lo que piensa.
C. M. Luis Fernando Carvajal Herrera.
Atte.
