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miércoles, 28 de junio de 2017

VERGÜENZA AJENA


Uno de los sentimientos más dolorosos en  el ser humano es la vergüenza ajena, es decir asumir la culpa de otros en algo que nos concierne a los demás. ¿Por qué asumirla si nos causa pesar, disgusto, incluso rabia? Sin duda porque de alguna manera esa culpa nos corresponde, sea por error, negligencia u omisión. En fin, también nos toca.

Lo decimos porque ayer escuchamos a un alto ejecutivo de Petroecuador en entrevista de radio Pichincha Universal, que sentía “ vergüenza ajena” por las irregularidades cometidas en el ente petrolero, que debería  ser símbolo de dignidad ciudadana y de soberanía nacional, pues las pillerías y atracos en ese campo cometidos por distintas autoridades a lo largo del tiempo –en este caso en la “década ganada”- han sido causa mayor para la pobreza de las mayorías, fuente de crímenes mayúsculos, palanca para constituir grandes fortunas, enriquecer a la banca chulquera, fomentar empresas secretas en los paraísos fiscales y alcahuetear el saqueo de nuestra riqueza por parte de  tantas multinacionales petroleras como Anglo, Chevron, Texaco, Gulf, EDC, Halliburton, etc., etc., etc.

Pero no es suficiente tener “vergüenza ajena”. Lo indispensable, lo que no admite dilación ni contemplación alguna es destapar la olla podrida del petróleo ecuatoriano, manejado por distintas mafias a lo largo de varios gobiernos, destacándose en este campeonato de corrupción, en listado incompleto,  los de Osvaldo Hurtado,  León Febres Cordero, SixtoDurán Ballén, Fabián Alarcón, Jamil Mahuad, Lucio Gutiérrez, cuyos sobrevivientes y representantes baten palmas por la apertura del diálogo nacional generosa y democráticamente ofrecido por el presidente Lenín Moreno, al cual cubrieron de insultos  durante la campaña electoral, en que los camisas negras del fascismo amenazaban con degollarlo.

Hace 45 años salió a la luz nuestro libro “El Festín del Petróleo”, hasta hoy recordado y mencionado por muchos ecuatorianos. Un festín en cuya mesa disfrutaron suculentos manjares y bebidas espirituosas los amos mundiales del petróleo y su corte de bufones y bribones, mientras la masa arrojada a la miseria y el olvido se arrastraba para recoger las migajas sobrantes del festín, para engañar el hambre de sus hijos.

Ahora hace falta escribir “el segundo festín”, pero más que ello recuperar la memoria histórica relacionada con el petróleo, para que la nueva generación cobre conciencia y alimente la necesaria decisión de abrir las cuentas y los cuentos secretos de estas repetidas infamias, para inaugurar la nueva historia de la patria,  conducida por banderas de honestidad incorruptible, donde los jefes de tales mafias  se hallen arrojados al basurero del pasado o mastiquen su arrepentimiento en la cárcel.

E-mail: jaigal34@yahoo.es          Twitter: @jaigal34
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P.D. Le invito a que escriba su comentario en el recuadro de abajo, no importa si está a favor o en contra. Ejerza su derecho a decir lo que piensa.
C. M. Luis Fernando Carvajal Herrera.
Atte.

Twitter: @lufecahe 

miércoles, 15 de marzo de 2017

MENSAJE A LOS SOLDADOS


En mi libro más conocido, “El festín del petróleo”, publicado en 1972, estampé la siguiente dedicatoria: “A la memoria de los soldados ecuatorianos caídos en 1941, en una guerra del petróleo”. Ese pórtico le conduce al lector a la historia de una criminal trama bélica urdida por la todopoderosa compañía Standard Oil de Rockefeller y en la cual, a la postre, nuestra patria  fue sacrificada con la mutilación de su territorio amazónico gracias a la traición del gobierno oligárquico de entonces, confabulado con los invasores peruanos,  mientras nuestro pueblo lloraba a sus muertos, soldados pobres, tenientes y capitanes abandonados a su suerte pero que cayeron heroicamente alzando la bandera ecuatoriana. Mientras tanto, la mayoría de los mandos militares gozaba de las prebendas otorgadas por el tirano Arroyo del Río.

A lo largo de la historia posterior numerosos hechos habrían de darse que nos demuestran que, si bien  siempre existieron valerosos jefes, muchísimos de ellos hicieron de las Fuerzas Armadas un mecanismo de lucro personal  para forjar sus fortunas, invariablemente unidos a los jerarcas de la banca privada, el gamonalismo y los grandes empresarios, a quienes sirvieron al extremo de valerse del poder militar para cometer históricas masacres de estudiantes, campesinos y pueblo, en general, como ocurrió en 1922 durante el fatídico 15 de Noviembre, el 3 de  junio de 1959 en Guayaquil por orden del primer presidente socialcristiano, Camilo Ponce Enríquez; en octubre de 1977 en el Ingenio Aztra. Sangre de pueblo derramada por hijos del pueblo, como eran los soldados en cada caso, simplemente utilizados como carne de cañón por mandos cobardes y corruptos que no arriesgaron nada en hechos como aquellos, pero salieron convertidos en héroes nacionales por los dueños del país y la prensa privada.

En todos estos tristes episodios de la vida nacional, fue uno y mismo el resultado para la tropa: volver a rumiar el abandono y la pobreza de sus hogares humildes en la ciudad o el campo.   En todos estos hechos, las falacias cantadas por los altos mandos fueron siempre las mismas: “defensa de la democracia y de las Gloriosas Fuerzas Armadas”.

Hoy la historia se repite, cuando en medio de la pasividad del gobierno nacional, altos jefes reúnen a las tropas, les envenenan contra el Presidente Correa y el correismo, les embaucan con que si triunfa Lenin Moreno en las elecciones del 2 de abril, nuestra patria se convertirá en otra Venezuela, para evitar lo cual hay que votar por Guillermo Lasso. 

No lo decimos por hablar. Así como no mentimos en aquel libro sobre las atrocidades cometidas por los gobiernos y los mandos a lo largo de la historia nacional, ahora igualmente nos sujetamos a la estricta verdad en esta denuncia, que muchísimos ecuatorianos las podrían confirmar si no tuvieran sellada las bocas por el miedo o el dinero. En todo caso, los soldados de hoy no son ni serán las tropas hambrientas y abandonadas a su suerte en 1941: serán y son, junto al pueblo, forjadoras de un tiempo donde se impongan los derechos del pueblo y se construya un Ecuador sin amos criollos y extranjeros. 

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miércoles, 28 de agosto de 2013

“LA MIERDA DEL DIABLO”


Así, crudamente, le bautizaron al petróleo los venezolanos de ayer. Y es que esta sustancia oscura y maloliente, tóxica y pegajosa que brota de las entrañas candentes de la tierra,  tuvo para la patria del Libertador  el efecto tenebroso de una evacuación de Satanás. El resultado de su masiva explotación por parte de los Siete Dinosaurios Petroleros (Standard Oil, Texaco, Shell, etc), fue un cúmulo de males como la ruina del campo, el crecimiento canceroso de las urbes, el desempleo masivo, la corrupción piramidal, las dictaduras disfrazadas o abiertas, el coloniaje del país por las compañías imperialistas y sus respectivos gobiernos, principalmente asentados en Washington. Esta tragedia del hermano y valeroso pueblo duró más de un siglo, hasta que llegó el  Comandante y mandó a parar. Sólo entonces esa materia diabólica, que había servido para consolidar las incalculables fortunas de los amos extranjeros y de una burguesía entregada a su servicio, comenzó a ser benéfica, a servir a los pobres y permitir, por primera vez desde la Independencia, la construcción de una patria libre. Esto gracias al triunfo de la Revolución Bolivariana. Aún así hasta hoy son duros de romper los grilletes neocoloniales traídos por el petróleo, especialmente la corrupción que se heredó del pasado y que se ha convertido en el principal problema a combatir por parte del gobierno de Nicolás Maduro, en medio del sabotaje criminal y las tentativas de magnicidio implementadas por la CIA, ese otro excremento de Satanás.
¿ Y qué decir de la suerte de otros pueblos del continente, como Bolivia y Paraguay, enfrascados en la Guerra del Chaco en los años 30 del siglo XX, solo para cargar más de 100 mil muertos y una miseria sin nombre, para gloria de la Standard Oil y la Shell, causantes de esa guerra? ¿Y qué agregar acerca de la suerte de México, que le hizo exclamar al poeta, en la época del saqueo incontrolado de su oro negro: POBRE MEXICO, TAN LEJOS DE DIOS Y TAN CERCA DEESTADOS UNIDOS? ¿Y qué hablar del África Negra, de los países árabes o asiáticos muchos de ellos sumidos en desangraderos sin fin como Libia, Irak o Siria, por las agendas secretas de las multinacionales del petróleo y sus gobiernos genocidas?
Pero no vayamos tan lejos, que la mierda del diablo también cubrió a la República del Corazón de Jesús - nuestro Ecuador- hasta hace poco. Podríamos recordar muchas historias sucias y tristes, como lo que ocurrió con la Península de Santa Elena durante 60 años del siglo reciente, con la Anglo Ecuadorian Oilfields devorando todos los bosques peninsulares para dejarnos un  desierto y pueblos empobrecidos, o peor aún la historia de la Texaco ( hoy camuflada tras la Chevron) que devastó bosques amazónicos, contaminó ríos y lagunas, causó más de mil muertes por cáncer y que hoy, sentenciada a pagar 19 mil millones por los daños causados a los pueblos amazónicos y a su habitat biodiverso, recurre a toda clase de presiones y amenazas a través de mafias parlamentarias y mediáticas de los Estados Unidos, sin que los ultraecologistas de nuevo cuño que proliferan en el Ecuador ahora y derraman lágrimas de cocodrilo por Yasuní, recojan firmas ni alcen  el gallo contra la infamia del siglo que constituyó la entrega de gran parte de nuestro Oriente a la Texaco por decreto de la Junta Militar impuesta por la CIA en 1963 , llevándose a precio de gallina enferma más de mil millones de barriles de petróleo, para ella dulce y abundante manjar y no excremento alguno del demonio.
Sobre estas historias y otras pestilencias, sobre Yasuní y otros platos desagradables volveremos a jueves seguidos las próximas semanas. Que por ahora no queremos recordar más de estas evacuaciones infernales, ampliamente descritas por nosotros en las páginas de El Festín del Petróleo.. 


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miércoles, 8 de mayo de 2013

SANGRE EN CARONDELET

Mientras Julián Assange cumplirá en junio próximo un año de encierro involuntario, aunque salvador, en la embajada ecuatoriana de Londres, las verdades que él desencadenó en potentes chorros a escala universal, siguen golpeando con fuerza al gran Imperio del dólar, mediante millones de WikiLeaks que documentan el siniestro papel de su diplomacia, al confabularse con toda clase de bribones para propiciar golpes de Estado y manipulaciones mil  en las que la mano enguantada de la CIA asoma inconfundible.
Es el caso del Ecuador, donde vemos la poca simpatía de los yanquis hacia la dictadura militar del general Guillermo Rodríguez Lara, particularmente por su política petrolera nacionalista, que le llevó a ingresar en la OPEP, crear CEPE, anular concesiones   gangsteriles como las otorgadas por el presidente Otto Arosemena Gómez al fantasmal consorcio norteamericano ADA en elGolfo de Guayaquil
Por esos Wikileaks, publicados únicamente por El Telégrafo, sabemos también que el golpe palaciego que desplazó a esta dictadura- que duró desde febrero de 1972 hasta comienzos del 76- gozó de las simpatías imperialistas porque el jefe del nuevo gobierno instalado en Carondelet, “el Almirante Poveda, es el más pro norteamericano”, como lo califica el embajador Brewster. Lo que no revelan los documentos publicados –es de esperar que asomen otros nuevos- es la macabra tragicomedia encabezada por el general Raúl González Alvear el 1 de septiembre de 1975, comandado no desde un cuartel militar, sino ¡desde una funeraria! Desde la Funeraria Quito, situada en Mejía y García Moreno, por más señas.
Una caricatura de golpe de Estado, que nació, como se ve, con olor a cadáver y que produjo un baño de sangre dentro y fuera del Palacio de Carondelet: 11 soldados muertos, 14 civiles asesinados, y más de 20 militares y ciudadanos heridos. En cuanto al héroe de la jornada, capitán araña de alto rango, que hubo ya penetrado al Palacio para hacerse cargo de los destinos del país, salió a la carrera, saltando entre muertos y heridos, para refugiarse él solo, abandonando a sus compañeros de complot, en la casa del embajador norteamericano, el cual le recordó que Estados Unidos no reconoce el derecho de asilo, por lo que le encaminó a la embajada de Chile, que en nombre del gran Pinochet, le acogió  maternalmente.
Allí terminó la aventura golpista del general Raúl González Alvear, cuya hazaña la relata él mismo en un mamotreto de 474 páginas, un libraco titulado “Memorias para la historiaecuatoriana- 1 de septiembre de 1975”, publicado en 2004Entre otras maravillas, el libro contiene un documento que los agentes de la CIA pusieron a circular profusamente antes del fallido golpe, como uno que se atribuye a un anónimo “investigador militar” y que contiene una lista de personajes políticos y periodistas que supuestamente se hallaban a sueldo de Rodríguez Lara, en la que figura el escritor Jaime Galarza Zavala, que por entonces estuvo preso durante dos años, justamente bajo el Gobierno de Rodríguez Lara, a raíz de la publicación de su obra El Festín del Petróleo. Los militares de hoy deberían conocer  bien esta historia, que es una breve enciclopedia de la infamia y la traición. Así comprenderían mejor lo que son la CIA y el fascismo.

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