Traductor

domingo, 27 de mayo de 2012

QUIENES MATARON A ROLDÓS


Un día como hoy, el 24 de Mayo de 1981, fue asesinado Jaime Roldós Aguilera, el Presidente de los ecuatorianos.  Previamente, recibió amenazas de multinacionales petroleras con asiento en Houston, Texas, así como hostiles señalamientos del gobierno de Ronald Reagan, indignado por su  política de derechos humanos y su firme condena a las dictaduras instauradas en el continente bajo el manto sangriento  del Pentágono y la CIA. Simultáneamente, en el Ecuador la derecha bramaba contra el joven mandatario de orientación izquierdista, con León Febres Cordero a la cabeza, convertido en abanderado de la conspiración que llevaban adelante aquellos que Roldós  motejó como “Patriarcas de la componenda”.  Muerto Roldós, subió a sentarse plácidamente sobre su cadáver el Vicepresidente  Osvaldo Hurtado Larrea, quien inició su ejercicio comprando a Israel una flotilla de aviones Kfir que Roldós se había negado a comprar, supuestos sobreprecios escandalosos.
El magnicidio en que pereció el Presidente, su esposa Martha Bucaram Ortiz, el Ministro de Defensa Marco Aurelio Subía, la esposa de este y los cinco tripulantes, fue un atentado orquestado por la CIA, con la participación del narcotraficante panameño Manuel Noriega y  la confabulación del alto mando militar ecuatoriano. Treinta y un años después del horrendo crimen, ni concluyeron las investigaciones parlamentarias ni se sancionó a nadie. Tampoco se investigó la extraña muerte o desaparición de campesinos de la zona donde el avión estalló en el aire, ni los sucesivos accidentes aviatorios en que perecieron importantes oficiales de la FAE que cumplieron actividades clave ese fatídico día o se involucraron luego en las indagaciones, como el capitán Rodrigo Bueno y el Mayor Sergio Bayas. El misterio y la impunidad encubren hasta hoy la macabra historia.
Muchos políticos y medios de comunicación han divulgado siempre desde entonces la versión del “accidente”,  con lo que se pretende desvirtuar el magnicidio. Por su parte, el autor de esta nota, publicó al año del suceso, en 1982, su libro QUIENES MATARON  A ROLDOS,  un exhaustivo análisis del magnicidio, con documentos y testimonios irrefutables, que nadie ha podido desmentir; y lo hizo bajo amenaza y un juicio que luego lo entabló un tal Almeida Urrutia, ahora fallecido.
Cabe aquí una anécdota. Cuando Rafael Correa Delgado dejó el Ministerio de Economía, en la Presidencia de Alfredo Palacio, fue invitado a un almuerzo en Machala, al que concurrió también Jaime Galarza.  Como nota introductoria a la tertulia, el futuro Presidente comentó:
-Jaime, tú tienes razón con ese libro: Jaime Roldós fue asesinado-
-¿Por qué lo dices?
-Porque vengo de Estados Unidos. Allá leí el libro del norteamericano John Perkins “Confesiones de un gangster económico”, en que sostiene que la CIA mató al presidente ecuatoriano.
Esta convicción  de Rafael Correa no debería concluir allí. La Asamblea Nacional y las autoridades pertinentes deberían reactivar la investigación sobre el magnicidio, para que algún día se acabe la impunidad eterna que rige en el Ecuador desde la “Hoguera Bárbara”, y para que no se repita otro 30 de Septiembre,  tal vez  con el éxito criminal de los golpistas, que son los mismos de ayer, con otros nombres y distintas caretas.

viernes, 18 de mayo de 2012

UN ALMUERZO SINGULAR


A comienzos de esta semana, el lunes 14 de mayo, tuvo lugar un singular evento en el Palacio de Carondelet: el almuerzo brindado por el Presidente Rafael Correa en honor de quienes a lo largo de tres décadas han recibido el Premio Eugenio Espejo, el más alto galardón cultural que se dispensa  en el Ecuador por parte del Estado a través de los gobiernos de turno. Una nómina que bordea el número de 60 personajes, la mitad de los cuales acudió a la invitación, dándose excusas por razones de salud u otros contratiempos. Una ocasión de encuentro o reencuentro entre hombres y mujeres que se han destacado por sus aportes al arte, la literatura y la ciencia a lo largo de sus existencias, por lo que han sido objeto de la mencionada distinción, que el Estado la acompaña de una pensión vitalicia.
Fue motivo de singular emoción ver a la extraordinaria escultora guayaquileña Yela Lofredo acudir a la cita sobre su silla de ruedas. ¿Cuál es el motivo real de la invitación? se preguntaban varios, mientras algunos esperaban que fuera una cita “seria” para tratar acerca de los altos destinos de la cultura nacional; como quien dice un bla bla bla de altura. Nada de eso. Un breve discurso del Presidente exaltando la labor de toda una vida de sus invitados y ratificando el mantenimiento del Premio en lo posterior, contra la versión malévola o antojadiza de que el gobierno lo iba a suprimir. Eso sí, se indicó que el Premio se adjudicará cada dos años, como en las dos primeras décadas,  en vez de hacerlo anualmente. El resto, un almuerzo más bien frugal , una copa de vino, música, canciones y bailes espontáneos con un elenco improvisado en que se destacó la menuda figura de Petita Palma, esmeraldeña, antigua creadora del grupo folklórico Tierra Caliente, dúos y tríos improvisados en los que se destacó Rafael Correa, al que sus amigos le han puesto el apodo de MP3 porque –dicen y así se ve- “  se sabe todas las canciones”.
 Una nota digna de apreciarse fue que la absoluta mayoría de los galardonados son miembros de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, entre los que cabe nombrar a la escritora Alicia Yánez, al Maestro Edgar Palacios, al poeta Julio Pazos, al poeta Eduardo Jaramillo, al artista Estuardo Maldonado, al Dr. Rodrigo Fierro, al historiador Jorge Núñez, al Dr. Luis Enrique Fierro, Presidente del Núcleo de Carchi de la Casa de la Cultura.
Como resultado benéfico del singular almuerzo está, sin duda, el acercamiento del Presidente a este grupo de importantes actores y gestores de la cultura, el estrechamiento de lazos entre ellos, y un acuerdo conversado entre algúnos: crear una asociación de los “Premios Espejo” para brindar gratuitamente el aporte de sus conocimientos y experiencias a la juventud, propuesta a la que Rafael Correa respondió: -Una excelente iniciativa. Cuenten con mi apoyo.

lunes, 7 de mayo de 2012

CULTURA DE LA MUERTE


En el Ecuador existe desde siempre –es decir, desde 1830, en que se fundó la República- una cultura de la muerte. No nos referimos a los diversos cultos funerarios que practica la población, y que difieren conforme las costumbres ancestrales de indígenas, mestizos, afrodescendientes,  creyentes, etc. Nos referimos a esa especie de menosprecio a la vida de los demás, al facilismo con que se atenta contra la existencia del prójimo, aun si hechores o malhechores recitan diariamente el No Matarás que figura entre los 10 Mandamientos.
En lo político, el mencionado año fundacional ocurrió el asesinato del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, por obra de militares y gobernantes ambiciosos, enemigos de Bolívar y de la Gran Colombia. Desde allí, hasta el 30-S todo sería un río de sangre atravesando la historia patria: masacres de trabajadores y gente pobre el 15 de Noviembre de 1922, de estudiantes y pueblo el 2 y 3 de junio de 1959, de obreros del Ingenio Aztra enoctubre de 1977, de indígenas y montubios en los feudos de los gamonales, la Iglesia y empresas extranjeras, ejecuciones bajo la pena de muerte con García Moreno o Caamaño, ejecuciones ilegales bajo el pretexto de combatir a elementos subversivos, la Hoguera Bárbara de 1912, el magnicidio del Presidente Jaime Roldós, y una interminable lista de víctimas del odio y el desprecio de los poderosos del país y de sus mandones de fuera, entre los que se destacan  órganos imperiales como la C IA, esa central norteamericana del terrorismo y el espionaje que ha hecho la desgracia de numerosos pueblos de la Tierra. Con lo cual tenemos que más de 180 años de violencia han configurado un espíritu de resignación, quemimportismo o temor en el seno del pueblo, o una especie de fatalismo ante la muerte por acción de los otros. A ello contribuye, sin duda, la impunidad que se ha dado siempre en la investigación y castigo de estos crímenes. En todo ello hay una cultura de la muerte.
En este ambiente y con tales antecedentes, el país sufre actualmente una ola interminable de toda clase de violencia social, expresada en abultadas cifras de asaltos, asesinatos, violaciones, con presencia de bandas delictivas en el campo y las urbes, así como de crecientes grupos de sicarios. Mucho de ello, como consecuencia de haberse convertido el país en plaza y nudo vial del narcotráfico, y como secuela también de la influencia de la invasión mediática a todos los hogares, con periódicos que chorrean sangre y programas televisivos donde reinan las armas, las explosiones, los gánsteres y los policías corruptos.. Dentro de este mundo siniestro, los diarios episodios de muerte en las carreteras, por obra de conductores trasnochados o irresponsables, no son sino una expresión de esta cultura de la muerte. ¿Hay soluciones para este grave mal o estamos condenados a perecer bajo su peso descomunal? Sí, hay soluciones, pero a largo plazo, pues consisten en desarrollar una cultura de la vida, y esto entraña el desarrollo de la solidaridad humana, la cooperación entre unos y otros, la estricta regulación de los medios, el abandono de esa hoy común  mentalidad de aspirantes a millonarios. Es decir, hace falta una revolución de los corazones y los espíritus.

domingo, 29 de abril de 2012

NATALICIO Y VIGENCIA DE BENJAMÍN CARRIÓN



Benjamín Carrión
El reciente 20 de abril se cumplieron 125 años del nacimiento de Benjamín Carrión, ocurrido en la ciudad de Loja. Un acontecimiento histórico de trascendencia internacional, además de ecuatoriana, dada la fundación de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, inspirada y promovida por él, así como las huellas que dejara en varios países latinoamericanos, como México y Cuba. Pese a ello, los grandes medios nacionales ignoraron el suceso. En cuanto a la Casa, que lleva su nombre, casi lo olvidó, salvo el Ballet Nacional del Ecuador, que efectuó en su homenaje la presentación de Carmen, con un lleno completo –cerca de dos mil personas- en el Teatro de la Institución, donde el Director del Ballet, Maestro Rubén Guarderas, y el escritor Jaime Galarza, Vicepresidente de la Casa, recuperaron en sus alocuciones la memoria del grande hombre y creador. Galarza hizo un recuento de la vida y la obra de Carrión, situándolo en su claro pensamiento socialista y en su adhesión a los procesos revolucionarios del Ecuador y el continente, desde que en 1944 fuera uno de los impulsores de la Revolución del 28 de Mayo, La Gloriosa, traicionada y frustrada luego, pero que dejó legados imborrables como la fundación de la Casa de la Cultura. Más adelante, en 1959,  a la vez que se adhirió a la Revolución Cubana, proclamó abiertamente la necesidad de la Segunda Independencia frente al imperialismo norteamericano, y propició una activa oposición al gobierno despótico de Camilo Ponce Enríquez, primer tiranuelo socialcristiano, al punto que participó en las elecciones de 1960 como candidato a la Vicepresidencia junto con el patriota y maestro de juventudes Antonio Parra Velasco, propuesto para la Presidencia de la República por la Unidad Anticonservadora formada por CFP (Concentración de Fuerzas Populares), el Partido Comunista del Ecuador y el Partido Socialista Ecuatoriano. La entonces existente URJE (Unión Revolucionaria de Juventudes Ecuatorianas) fue el alma de las movilizaciones. Tres años después, tras el golpe de Estado del 11 de julio de 1963, gestado por la CIA y la Embajada norteamericana, la Casa de la Cultura fue tomada por asalto por los dictadores y Benjamín Carrión, junto con centenares de escritores, artistas, estudiantes, líderes de toda clase apresados, perseguidos o exilados. Al caer la dictadura en 1966, Carrión volvió a dirigir la Casa que le era propia. Un capítulo más de su fervor político, fue el llamado que hiciera para formar el Frente Amplio de Izquierda, FADI, en 1977, dándose las primeras reuniones en su domicilio, para salir  de la malamente recordada dictadura militar de los Triunviros. (La suerte del FADI, es otra historia).
He allí, en síntesis, la figura política de Benjamín Carrión visualizada por Galarza, quien por otra parte, y en otros momentos, ha señalado que el Maestro cometió sus propios errores en el campo político, como fuera el entendimiento , a través de la Casa de la Cultura, con el Presidente Otto Arosemena Gómez, gobernante oligárquico y corrupto, para auspiciar la candidatura de Galo Plaza Lasso a la Secretaría General de la OEA, conforme lo requería el gobierno de Washington, lo que motivó la renuncia pública a la Casa, en su condición de miembros, de numerosos escritores como Nela Martínez, Agustín Cueva, Ulises Estrella, Juan Andrade Heyman, Francisco Proaño, Raúl Arias, Rafael Larrea, Egbert Espinosa, Jaime Galarza Zavala. Renuncia cuyo texto íntegro, suscrito el 8 de enero de 1968, apareció el 11 del mismo mes en el No.225 de la Revista Mañana, dirigida por Pedro Jorge Vera. Estos errores, como ha sostenido Galarza, no le restan mérito alguno a la gran figura de Benjamín Carrión. Simplemente demuestran que hasta los mejores se equivocan.

domingo, 22 de abril de 2012

LA CENICIENTA DE LA CASA DE LA CULTURA


En la Casa de la Cultura Ecuatoriana se ha iniciado un proceso eleccionario para escoger sus autoridades nacionales: Presidente, Vicepresidente y Secretario General.  Como todo proceso electoral, el de la Institución despierta interés en grupos y personas, expectativas diversas, aspiraciones legítimas y – porqué no- determinadas ambiciones. En este caso,  se perfilan líneas que prometen más de lo mismo o que, por el contrario, postulan la necesidad de una profunda renovación  en las políticas internas y externas de la Casa de Benjamín Carrión. ¿Más de lo mismo?  Bueno, hay que partir del hecho real y positivo de que la Casa de la Cultura, creada hace 68 años, continúa siendo el principal referente de la Cultura nacional, dentro y fuera del país, pues a ella se asocian grandes logros en el campo del arte y la literatura, así como el surgimiento de nuevas figuras de la creatividad, debiendo anotarse como conquista trascendental la construcción de núcleos provinciales que cubren el mapa del Ecuador. Pero por encima de ello, se constata cierto anquilosamiento institucional, remanentes de elitismo, ausencia de políticas interculturales, desaprovechamiento de condiciones para generar ingresos propios, ya mediante iniciativas locales, ya invocando y obteniendo cooperación internacional. Esto en un ligero vistazo de vicios, defectos y falencias.

Ya que hablamos  de los núcleos provinciales, debemos anotar que hay una ausencia demasiado prolongada y, desde luego, completamente injustificables: la Provincia de Pichincha, entre todas las demás, la Cenicienta de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Época hubo en que la Matriz, con sede en Quito, podía conducir toda la gestión institucional, pues existían pocos núcleos provinciales que atender y la población capitalina era relativamente escasa, mas el crecimiento demográfico del país, y especialmente de Quito, convirtió en necesidad imperativa la formación del Núcleo de Pichincha, favorecida, de paso, por la Ley Orgánica de la Casa de la Cultura que faculta la creación de núcleos en todas y cada una de las provincias. En virtud de ello, hace más de tres años, la Junta Plenaria (máximo organismo directivo) resolvió la creación de núcleos en Pichincha, Santa Elena y Santo Domingo de los Tsáchilas. Los tres fueron creados, habiéndose dado en Quito, para constituir el primero de los nombrados, una serie de asambleas perfectamente legales y convocadas públicamente, integrándose un directorio presidido por el Maestro Rubén Guarderas, destacada figura del arte nacional y Director del Ballet Nacional.
Desgraciadamente, por causas poco claras, los órganos directivos han trabado su funcionamiento a tal punto que la única provincia del Ecuador que no puede participar en la elección de sus máximos dirigentes es justamente Pichincha, donde se concentra la mayor cantidad de los gestores y creadores culturales del país. Y esto que en el corazón de la Provincia de Pichincha está Quito, Capital de la República y reconocida Capital Americana de la Cultura,  ¿Será necesario que una bondadosa hada madrina y un  príncipe enamorado salven del ostracismo a esta Cenicienta? No, pues, sino que prevalezcan las leyes, la razón y la democracia.

sábado, 14 de abril de 2012

MOMIAS COCTELERAS

Corría el año 1975, cuando un día de septiembre varios ecuatorianos que por entonces colaborábamos activamente con el Centro Cultural Simón Bolívar, de Estocolmo, captamos una inquietante noticia procedente de Quito:  el estallido de un golpe de Estado contra el gobierno del general Guillermo Rodríguez Lara. La información agregaba que el principal protagonista del suceso era el general Raúl González Alvear. Llamamos de inmediato al embajador ecuatoriano en la capital sueca, un tal Uribe, pidiendo datos al respecto. Típica “momia coctelera” el diplomático estaba en la luna:
-          ¿Cómo? ¿Qué golpe de Estado? Por favor, si saben algo, me avisan.
Es que Uribe, para variar, estaba más preocupado de algún jugoso  negocio de armas con la fábrica Bofors que de la suerte del país que le financiaba la dolce vita coctelera en que normalmente se desenvolvía la diplomacia ecuatoriana. Cierto que el cuartelazo fue una tragicomedia que luego se la conoció como “el golpe de la funeraria”, pues su heroico jefe lo dirigió entre ataúdes, desde una empresa de pompas fúnebres situada cerca del Palacio de Carondelet, luego de lo cual corrió a refugiarse en la embajada norteamericana, solicitando asilo. Poco después, en Londres, Philip Agee, ex oficial de operaciones de la CIA en el Ecuador, nos contó que este general  había sido jefe de inteligencia militar y que la CIA lo quería tanto que lo llamaba cariñosamente “Raulito”. Bueno, este es otro cantar. Volvamos a las “momias cocteleras”, como bautizó el Presidente Rafael Correa a esta clase de diplomáticos.
Ahora, con motivo de la negativa de Correa a concurrir a la llamada “Sexta Cumbre de las Américas”,  las momias salen de sus sarcófagos de plata para gruñir contra la medida soberana,  burlarse del gesto digno del Presidente, clamar a favor del “pragmatismo”, lloriquear por la supuesta soledad en que quedará el Ecuador, etc.,etc.  Las plañideras, obviamente, son impulsadas y acogidas por los llamados “medios independientes”,  que así echan más leña al fuego conspirativo, entre cuyas cenizas hay brasas peligrosas. Entre aquellas, una de las voces más conspicuas es la de José Ayala Lasso, ex canciller del inolvidable Jamil Mahuad, padrino de la banca fraudulenta. Efectivamente, en su artículo“Inasistencia a cumbres”, publicado en El Comercio el 7 de abril, Ayala sale valientemente en defensa de estos conciliábulos panamericanos que nunca sirvieron a los intereses del Ecuador ni de América Latina en su conjunto, para terminar burlándose de "ese superhombre nacido en tierras ecuatorianas”, que es nuestro primer mandatario, con lo que se coloca en la misma línea de aquellos derechistas norteamericanos  que, dentro y fuera del gobierno de Washington, exigen la decapitación de todos los gobernantes del continente que no se someten al látigo del amo imperial, comenzando, claro está , por Hugo Chávez y Rafael Correa. Con lo cual se demuestra, de paso, que no sólo Egipto tiene momias sino también el Ecuador, con la diferencia de que, mientras allá las momias duermen caladas su sueño de milenios, las nuestras gruñen y bailan al son de la pandereta yanqui.