En una de
sus célebres Cartas al Ecuador, Benjamín Carrión cita al personaje de Víctor
Hugo que les dice a los poderosos ingleses de su época: "Milores, el
género humano existe". Eran los tiempos en que la Rubia Albión, como se
denominaba a Gran Bretaña, asaltaba países y riquezas en todo el mundo,
masacraba hindúes, árabes y africanos, convertía a China, mediante cañonazos,
en el mayor mercado de drogas, en el más grande consumidor de opio. Pero la
historia criminal del colonialismo inglés se queda corta ante las hazañas
neocoloniales y guerreristas de los Estados Unidos: Hiroshima, Nagasaki, Corea,
Viet Nam, Palestina, Guatemala, República Dominicana, Cuba, Grenada,Irak, Afganistán, Libia, he allí un pobrísimo registro de la ruta de sangre y
muerte impuesta por los yanquis a la humanidad solo en los últimos 67 años;
esto por no hablar de la cadena de golpes de Estado y dictaduras descargados
sobre América Latina y otras áreas del planeta, y por no referirnos por ahora
al terrorismo desatado en Siria o las amenazas a la República Islámica de Irán,
que defiende tan bravamente su soberanía. Desde luego, al Imperio de la
agresión y la violencia, los pueblos le respondieron siempre con heroica
dignidad, y muchas veces le hicieron morder el polvo de la derrota.
En el
caso del Ecuador, nuestra patria fue permanente víctima de la alevosía
imperialista: ocupación militar de Galápagos (1941), guerra petrolera (1941)
por mano del militarismo peruano, Guerra del Atún, golpes de Estado (JuntaMilitar-CIA en 1963), Reservistas en la Amazonía, Base de Manta,
intervencionismo permanente de la Embajada norteamericana, coacción y
corrupción por medio de la Deuda Externa, etc.etc. Las presiones imperialistas
de los últimos años, establecido el gobierno de Rafael Correa, son incesantes y
descaradas, con la yapa de que a las acciones enormes de los gringos se une el
griterío y el servilismo de los ecuagringos, esa raza perruna que añora
los tiempos en que el Tío Sam nos trataba a patada limpia, mientras ellos se
arrastraban por el suelo lamiéndole las botas y saboreando las sobras del
festín. Hoy mismo la bullanga propalada por ellos desde grandes medios privados
es de escándalo: que Correa se niega a firmar los TLC imperiales, que expulsó a
la dignísima embajadora, que mandó al cuerno la Base de Manta, que propicia
esas cosas infernales llamadas UNASUR y ALBA, que mantiene horrible amistad con
el régimen diabólico de Irán, que se niega a sumarse al terrorismo desatado en
Siria, en fin, que probablemente conceda asilo político a Julián Assange,
convertido en el nuncio del Apocalipsis en que desaparecerá el capitalismo, tan
benéfico y generoso con la humanidad....De allí que es oportuno volver a
Benjamín Carrión, el patriota, el amigo de la Revolución Cubana, el suscitador
de la Segunda Independencia, el profeta del Ecuador como potencia cultural, no
ese Benjamín Carrión usado como taparrabos por el caciquismo enseñoreado en la
Casa de la Cultura fundada por él. Es oportuno y bueno recordar las
enseñanzas de ecuatorianidad contenidas en sus Cartas, como aquella en que dijo
que, entre los "atributos esenciales del pueblo ecuatoriano, el primero es
el mantenimiento de la soberanía nacional", para agregar luego: "el
pueblo ecuatoriano, que sabe morir y matar en defensa de la patria, de la
libertad, de la justicia, existe".
Sí,
poderosos amos del mundo. Sí, señores yanquis. Sí, perrunos ecuagringos.
Este pueblo existe, es y será libre. No jueguen con fuego. El
Ecuador existe.