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miércoles, 20 de enero de 2016

VIVIR DE LA GLORIA


Hay un adagio popular que siempre es bueno tener presente: ‘Date fama y échate en la cama'. Es que resulta frecuente que personas e instituciones que obtienen importantes triunfos en cualquier campo (política, deporte, arte, etc.), luego de lograrlos, se suben a una nube rosada o se duermen sobre los laureles. Se olvidan de los nuevos desafíos que la vida exige, y que habitualmente son más grandes que los superados. En este caso, de poco o nada sirven los lauros conquistados. La gloria es una deidad que casi nunca retorna.

Decimos esto con motivo de la celebración de los nueve años de gobierno del presidente Rafael Correa Delgado, que ha servido para una justa recordación de los beneficios alcanzados por el país y el pueblo ecuatoriano, al derrotar la ´larga y triste noche liberal´, con su feriado bancario, la muerte del sucre, el entreguismo a la OXY y Chevron-Texaco y al Fondo Monetario Internacional, la Base Norteamericana de Manta, el éxodo de tres millones de compatriotas, etc.etc.; en fin, décadas de miseria, abandono y desesperanza.


En la ocasión fue destacada la presencia masiva de mujeres y jóvenes, lo que es auspicioso para el porvenir. Pero allí mismo comenzaron notas que deben preocupar seriamente al gobierno y especialmente a quienes dirigen Alianza País, porque -para citar ausencias importantes- no se vió presencia indígena significativa, ni de población afrodescendiente o de montubios, sectores fundamentales de la patria sin los cuales ninguna revolución es posible.

Sí, estuvo bien que participara un considerable número de adherentes y de funcionarios de nivel medio del Estado, porque ellos constituyen segmentos importantes de la construcción del nuevo Ecuador, pero el reto del futuro inmediato -las elecciones del 2017- exige una movilización más caudalosa y multisocial, que porte banderas de unidad, inclusión  y decisión de plena soberanía.

Para ello es imprescindible poner oídos abiertos a las críticas sanas que vienen desde adentro o de los sectores afines y que están señalando constantemente que en la gestión oficial y en la dirección política hay errores que se han convertido en vicios, y que se refieren a las lacras del sectarismo, la sobradez, el amiguismo, la tolerancia frente a la corruptela. A todo lo cual hay que agregar la presencia de autoridades incapaces y repudiadas por la ciudadanía, que no son todas, obviamente, pero que existen y forman un verdadero lastre en el camino que conduce a los nuevos triunfos.

Dormirse con las glorias alcanzadas, no emplear urgentes y profundos correctivos, facilitará el camino de la restauración conservadora-neoliberal que da muestras de aguda inteligencia, por ejemplo al haberse reunido en Cuenca con Jaime Nebot a la cabeza, y postular un objetivo de gran alcance estratégico: conquistar la Asamblea Nacional, esto cuando es perfectamente claro que el proceso actual no dispone de suficientes cuadros para reelección o recambio, precisamente porque hay un ambiente de falso optimismo y un aire de sobreestimación por los nueve años de triunfos conquistados.

E-mail: jaigal34@yahoo.es          Twitter: @jaigal34
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C. M. Luis Fernando Carvajal Herrera.
Atte.

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miércoles, 13 de enero de 2016

¡FUERA BOLÍVAR FUERA!


El año 2015 fue pródigo en griterías destempladas que atronaron el espacio en varios países latinoamericanos: ¡Fuera Correa fuera! ¡Fuera Maduro fuera! ¡Fuera Cristina fuera! ¡Fuera Dilma fuera! ¡Fuera Morales fuera! No se trató únicamente de una feroz bullanga. En Bolivia hubo marchas acompañadas de dinamitazos, en Venezuela 40 muertos, en Ecuador cabezas rotas y policías con las canillas destrozadas a fierrazos. En estas manifestaciones se mezclaron, como siempre, derechistas de tuerca y tornillo, izquierdistas virginales, bobos de la yuca, fascistas bien pagados, demócratas desocupados, personajes con ego de pavos reales que se creen presidenciables. Todo esto con gran despliegue mediático: entrevistas a granel, fotomontajes, mentiras piramidales y desinformación sabiamente cocinada.

¿Y cómo así tanta coincidencia? ¿Es que hay alguna mano que maneja la red del descontento, la protesta y la sublevación? ¿Existe algún poder descomunal capaz de articular tales movimientos? ¿Hacia dónde se empuja este carro del terror y del incendio? Por supuesto esa mano existe, y debemos estar claros, si no hemos caído bajo el  pendejómetro que manejan hábilmente los poderosos para dominar a los pueblos.

Toda esta enorme agitación viene del imperio del dólar y sus socios menores, los oligarcas latinoamericanos. El objetivo es volver al tiempo de las vacas gordas para ellos, cuando a las multitudes no les llegaba ni una vaca flaca. Implantar la restauración conservadora -neoliberal, el yugo del comercio monopólico, la tiranía de los bancos chulqueros, el saqueo de nuestros recursos naturales, el reino de las privatizaciones en salud, educación, programas de vivienda; el imperio de la tercerización laboral, el crecimiento galopante de la deuda externa, y un etcétera de males sin término.

Para ello, hace falta echar abajo las leyes y avances del proclamado socialismo del siglo XXI, abatir los gobiernos de orden revolucionario, nacionalista, progresista; mejor si se puede mediante golpes blandos, pero si estos fallan, ir nuevamente a los golpes duros y, por último, a la intervención armada del imperialismo. Este es el gran plan que está en marcha, y que forma parte del plan de dominio mundial de los Estados Unidos, sus aliados y sus testaferros de toda clase. No verlo es ser miopes o ciegos de conveniencia.

Porque es fácil advertir esta realidad y estas perspectivas. Allí está el ejemplo de Argentina, donde Mauricio Macri nos muestra en un espejo enorme lo que significa la restauración conservadora-neoliberal: asalto a las instituciones progresistas, gobierno de gerentes de bancos y empresas extranjeras, alza de precio a favor de los grandes comerciantes, desocupación  fulminante de miles y miles de trabajadores y empleados. Y esto cuando el gobierno de Macri recién comienza.

También es fácil darnos cuenta de ello con algunas medidas  adoptadas por la triunfante derecha venezolana, de las cuales una es demasiado elocuente: la orden dada por el nuevo presidente de la Asamblea Nacional, el adeco Henry Ramos Allup, y que se sintetiza en su consigna ¡Fuera Bolívar fuera!, pues tal cosa significa retirar los retratos del Libertador, que luego sus áulicos echarán a la basura.

Y es que Bolívar es signo de rechazo al dominio imperialista, al colonialismo y al neocolonialismo. Es símbolo inspirador de la Revolución Bolivariana en Venezuela y de la unidad e integración latinoamericana. Es símbolo de rescate de las riquezas naturales desde cuando proclamó en Guayaquil: "Las minas de toda clase pertenecen a la República".  Y es altavoz de advertencia cuando en la carta escrita a Patricio Campbell en esa ciudad, el 5 de agosto de 1829, le dijo: "Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar de miserias la América en nombre de la libertad".

¿Soportar en estas condiciones y frente a este plan la memoria del Libertador? ¡Fuera Bolívar fuera!  


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sábado, 2 de enero de 2016

2016, ¿FELIZ AÑO NUEVO?


Acabamos de enterrar un mal año, pero este desdichado 2015 nos deja enormes cargas encima. Y un mar de llanto, pus y sangre, que golpea las costas de los cinco continentes existentes  en el orbe, y aún el corazón y el cuerpo de cientos de países.

Nos deja un mundo sumido en incontables guerras, fríamente preparadas por los productores y traficantes de armas, algunas de ellas, como los drones –bombarderos sin piloto- manejadas desde lejos por operadores yanquis  cómodamente instalados ante la pantalla, con un whisky en la mano, mascando chicle y mirando escenas pornográficas.

Nos deja miles de inmigrantes ahogados en el Mediterráneo mientras huyen del terror y el hambre desde África o Medio Oriente  hacia la Europa que les saqueó petróleo y minerales y ahora les niega las sobras del festín y una cobija.

Nos deja miles de latinoamericanos pugnando por entrar al paraíso norteamericano, calcinados en el desierto, abatidos por los rambos policiales o asesinados por las mafias mexicanas.

Nos deja el cadáver de Aylan Kurdi,  el pequeño sirio de tres años,  ahogado en su intento de llegar a Turquía, aterrorizado  por  las llamas que devoran a su patria.

Nos deja una metrópoli mundial- los Estados Unidos-, supuesto símbolo de democracia, donde hoy compiten en busca de la presidencia el republicano Donald Trump,  gran productor de muñecas sin cabeza, cazador de inmigrantes mexicanos y de musulmanes; con la demócrata Hilary Clinton, la guerrerista que bailó frenéticamente sobre el cadáver de Gadaffi y el suelo despedazado de Libia.

Nos deja una América Latina en trance de perder la esperanza, con el retorno de las hordas de saqueadores capitalistas, criollos unos cuantos pero sujetos, como perros de presa, a la cadena imperialista, a las corporaciones USA. (Así comienza a suceder en Argentina y Venezuela).

Nos deja una todopoderosa red mediática para pescar incautos y convertirlos en victimarios de sí mismos, en carne de cañón y carne de mercado mediante la desinformación y la mentira.

Nos deja, en fin, un planeta asolado por el calentamiento global y el cambio climático, que no son  obra de ninguna maldición divina sino de la insaciable avidez del  capitalismo actual, que algunos llaman salvaje, como si alguna vez hubiera existido un capitalismo civilizado.

Claro, 2015 nos deja también, afortunadamente, líderes y combatientes revolucionarios por todas partes, pero que son minorías acosadas, perseguidas, difamadas, amén de disminuidas o derrotadas por sus propios errores, su miopía dogmática, su individualismo sectario, su tolerancia frente a la corrupción. 

En esas condiciones ¿qué feliz año 2016 podemos esperar? No seamos candorosos, corteses o hipócritas. Reconozcamos abiertamente la verdad:  2016 será un año de dificultades universales como nunca, y a la humanidad entera , a todas las naciones, a todos los pueblos, a  todos los vecinos del planeta, a tí y a mí,  solo nos queda una alternativa: combatir o sucumbir. 

Ecuador, 1 de enero de 2016

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