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lunes, 7 de mayo de 2012

CULTURA DE LA MUERTE


En el Ecuador existe desde siempre –es decir, desde 1830, en que se fundó la República- una cultura de la muerte. No nos referimos a los diversos cultos funerarios que practica la población, y que difieren conforme las costumbres ancestrales de indígenas, mestizos, afrodescendientes,  creyentes, etc. Nos referimos a esa especie de menosprecio a la vida de los demás, al facilismo con que se atenta contra la existencia del prójimo, aun si hechores o malhechores recitan diariamente el No Matarás que figura entre los 10 Mandamientos.
En lo político, el mencionado año fundacional ocurrió el asesinato del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, por obra de militares y gobernantes ambiciosos, enemigos de Bolívar y de la Gran Colombia. Desde allí, hasta el 30-S todo sería un río de sangre atravesando la historia patria: masacres de trabajadores y gente pobre el 15 de Noviembre de 1922, de estudiantes y pueblo el 2 y 3 de junio de 1959, de obreros del Ingenio Aztra enoctubre de 1977, de indígenas y montubios en los feudos de los gamonales, la Iglesia y empresas extranjeras, ejecuciones bajo la pena de muerte con García Moreno o Caamaño, ejecuciones ilegales bajo el pretexto de combatir a elementos subversivos, la Hoguera Bárbara de 1912, el magnicidio del Presidente Jaime Roldós, y una interminable lista de víctimas del odio y el desprecio de los poderosos del país y de sus mandones de fuera, entre los que se destacan  órganos imperiales como la C IA, esa central norteamericana del terrorismo y el espionaje que ha hecho la desgracia de numerosos pueblos de la Tierra. Con lo cual tenemos que más de 180 años de violencia han configurado un espíritu de resignación, quemimportismo o temor en el seno del pueblo, o una especie de fatalismo ante la muerte por acción de los otros. A ello contribuye, sin duda, la impunidad que se ha dado siempre en la investigación y castigo de estos crímenes. En todo ello hay una cultura de la muerte.
En este ambiente y con tales antecedentes, el país sufre actualmente una ola interminable de toda clase de violencia social, expresada en abultadas cifras de asaltos, asesinatos, violaciones, con presencia de bandas delictivas en el campo y las urbes, así como de crecientes grupos de sicarios. Mucho de ello, como consecuencia de haberse convertido el país en plaza y nudo vial del narcotráfico, y como secuela también de la influencia de la invasión mediática a todos los hogares, con periódicos que chorrean sangre y programas televisivos donde reinan las armas, las explosiones, los gánsteres y los policías corruptos.. Dentro de este mundo siniestro, los diarios episodios de muerte en las carreteras, por obra de conductores trasnochados o irresponsables, no son sino una expresión de esta cultura de la muerte. ¿Hay soluciones para este grave mal o estamos condenados a perecer bajo su peso descomunal? Sí, hay soluciones, pero a largo plazo, pues consisten en desarrollar una cultura de la vida, y esto entraña el desarrollo de la solidaridad humana, la cooperación entre unos y otros, la estricta regulación de los medios, el abandono de esa hoy común  mentalidad de aspirantes a millonarios. Es decir, hace falta una revolución de los corazones y los espíritus.

domingo, 29 de abril de 2012

NATALICIO Y VIGENCIA DE BENJAMÍN CARRIÓN



Benjamín Carrión
El reciente 20 de abril se cumplieron 125 años del nacimiento de Benjamín Carrión, ocurrido en la ciudad de Loja. Un acontecimiento histórico de trascendencia internacional, además de ecuatoriana, dada la fundación de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, inspirada y promovida por él, así como las huellas que dejara en varios países latinoamericanos, como México y Cuba. Pese a ello, los grandes medios nacionales ignoraron el suceso. En cuanto a la Casa, que lleva su nombre, casi lo olvidó, salvo el Ballet Nacional del Ecuador, que efectuó en su homenaje la presentación de Carmen, con un lleno completo –cerca de dos mil personas- en el Teatro de la Institución, donde el Director del Ballet, Maestro Rubén Guarderas, y el escritor Jaime Galarza, Vicepresidente de la Casa, recuperaron en sus alocuciones la memoria del grande hombre y creador. Galarza hizo un recuento de la vida y la obra de Carrión, situándolo en su claro pensamiento socialista y en su adhesión a los procesos revolucionarios del Ecuador y el continente, desde que en 1944 fuera uno de los impulsores de la Revolución del 28 de Mayo, La Gloriosa, traicionada y frustrada luego, pero que dejó legados imborrables como la fundación de la Casa de la Cultura. Más adelante, en 1959,  a la vez que se adhirió a la Revolución Cubana, proclamó abiertamente la necesidad de la Segunda Independencia frente al imperialismo norteamericano, y propició una activa oposición al gobierno despótico de Camilo Ponce Enríquez, primer tiranuelo socialcristiano, al punto que participó en las elecciones de 1960 como candidato a la Vicepresidencia junto con el patriota y maestro de juventudes Antonio Parra Velasco, propuesto para la Presidencia de la República por la Unidad Anticonservadora formada por CFP (Concentración de Fuerzas Populares), el Partido Comunista del Ecuador y el Partido Socialista Ecuatoriano. La entonces existente URJE (Unión Revolucionaria de Juventudes Ecuatorianas) fue el alma de las movilizaciones. Tres años después, tras el golpe de Estado del 11 de julio de 1963, gestado por la CIA y la Embajada norteamericana, la Casa de la Cultura fue tomada por asalto por los dictadores y Benjamín Carrión, junto con centenares de escritores, artistas, estudiantes, líderes de toda clase apresados, perseguidos o exilados. Al caer la dictadura en 1966, Carrión volvió a dirigir la Casa que le era propia. Un capítulo más de su fervor político, fue el llamado que hiciera para formar el Frente Amplio de Izquierda, FADI, en 1977, dándose las primeras reuniones en su domicilio, para salir  de la malamente recordada dictadura militar de los Triunviros. (La suerte del FADI, es otra historia).
He allí, en síntesis, la figura política de Benjamín Carrión visualizada por Galarza, quien por otra parte, y en otros momentos, ha señalado que el Maestro cometió sus propios errores en el campo político, como fuera el entendimiento , a través de la Casa de la Cultura, con el Presidente Otto Arosemena Gómez, gobernante oligárquico y corrupto, para auspiciar la candidatura de Galo Plaza Lasso a la Secretaría General de la OEA, conforme lo requería el gobierno de Washington, lo que motivó la renuncia pública a la Casa, en su condición de miembros, de numerosos escritores como Nela Martínez, Agustín Cueva, Ulises Estrella, Juan Andrade Heyman, Francisco Proaño, Raúl Arias, Rafael Larrea, Egbert Espinosa, Jaime Galarza Zavala. Renuncia cuyo texto íntegro, suscrito el 8 de enero de 1968, apareció el 11 del mismo mes en el No.225 de la Revista Mañana, dirigida por Pedro Jorge Vera. Estos errores, como ha sostenido Galarza, no le restan mérito alguno a la gran figura de Benjamín Carrión. Simplemente demuestran que hasta los mejores se equivocan.

domingo, 22 de abril de 2012

LA CENICIENTA DE LA CASA DE LA CULTURA


En la Casa de la Cultura Ecuatoriana se ha iniciado un proceso eleccionario para escoger sus autoridades nacionales: Presidente, Vicepresidente y Secretario General.  Como todo proceso electoral, el de la Institución despierta interés en grupos y personas, expectativas diversas, aspiraciones legítimas y – porqué no- determinadas ambiciones. En este caso,  se perfilan líneas que prometen más de lo mismo o que, por el contrario, postulan la necesidad de una profunda renovación  en las políticas internas y externas de la Casa de Benjamín Carrión. ¿Más de lo mismo?  Bueno, hay que partir del hecho real y positivo de que la Casa de la Cultura, creada hace 68 años, continúa siendo el principal referente de la Cultura nacional, dentro y fuera del país, pues a ella se asocian grandes logros en el campo del arte y la literatura, así como el surgimiento de nuevas figuras de la creatividad, debiendo anotarse como conquista trascendental la construcción de núcleos provinciales que cubren el mapa del Ecuador. Pero por encima de ello, se constata cierto anquilosamiento institucional, remanentes de elitismo, ausencia de políticas interculturales, desaprovechamiento de condiciones para generar ingresos propios, ya mediante iniciativas locales, ya invocando y obteniendo cooperación internacional. Esto en un ligero vistazo de vicios, defectos y falencias.

Ya que hablamos  de los núcleos provinciales, debemos anotar que hay una ausencia demasiado prolongada y, desde luego, completamente injustificables: la Provincia de Pichincha, entre todas las demás, la Cenicienta de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Época hubo en que la Matriz, con sede en Quito, podía conducir toda la gestión institucional, pues existían pocos núcleos provinciales que atender y la población capitalina era relativamente escasa, mas el crecimiento demográfico del país, y especialmente de Quito, convirtió en necesidad imperativa la formación del Núcleo de Pichincha, favorecida, de paso, por la Ley Orgánica de la Casa de la Cultura que faculta la creación de núcleos en todas y cada una de las provincias. En virtud de ello, hace más de tres años, la Junta Plenaria (máximo organismo directivo) resolvió la creación de núcleos en Pichincha, Santa Elena y Santo Domingo de los Tsáchilas. Los tres fueron creados, habiéndose dado en Quito, para constituir el primero de los nombrados, una serie de asambleas perfectamente legales y convocadas públicamente, integrándose un directorio presidido por el Maestro Rubén Guarderas, destacada figura del arte nacional y Director del Ballet Nacional.
Desgraciadamente, por causas poco claras, los órganos directivos han trabado su funcionamiento a tal punto que la única provincia del Ecuador que no puede participar en la elección de sus máximos dirigentes es justamente Pichincha, donde se concentra la mayor cantidad de los gestores y creadores culturales del país. Y esto que en el corazón de la Provincia de Pichincha está Quito, Capital de la República y reconocida Capital Americana de la Cultura,  ¿Será necesario que una bondadosa hada madrina y un  príncipe enamorado salven del ostracismo a esta Cenicienta? No, pues, sino que prevalezcan las leyes, la razón y la democracia.

sábado, 14 de abril de 2012

MOMIAS COCTELERAS

Corría el año 1975, cuando un día de septiembre varios ecuatorianos que por entonces colaborábamos activamente con el Centro Cultural Simón Bolívar, de Estocolmo, captamos una inquietante noticia procedente de Quito:  el estallido de un golpe de Estado contra el gobierno del general Guillermo Rodríguez Lara. La información agregaba que el principal protagonista del suceso era el general Raúl González Alvear. Llamamos de inmediato al embajador ecuatoriano en la capital sueca, un tal Uribe, pidiendo datos al respecto. Típica “momia coctelera” el diplomático estaba en la luna:
-          ¿Cómo? ¿Qué golpe de Estado? Por favor, si saben algo, me avisan.
Es que Uribe, para variar, estaba más preocupado de algún jugoso  negocio de armas con la fábrica Bofors que de la suerte del país que le financiaba la dolce vita coctelera en que normalmente se desenvolvía la diplomacia ecuatoriana. Cierto que el cuartelazo fue una tragicomedia que luego se la conoció como “el golpe de la funeraria”, pues su heroico jefe lo dirigió entre ataúdes, desde una empresa de pompas fúnebres situada cerca del Palacio de Carondelet, luego de lo cual corrió a refugiarse en la embajada norteamericana, solicitando asilo. Poco después, en Londres, Philip Agee, ex oficial de operaciones de la CIA en el Ecuador, nos contó que este general  había sido jefe de inteligencia militar y que la CIA lo quería tanto que lo llamaba cariñosamente “Raulito”. Bueno, este es otro cantar. Volvamos a las “momias cocteleras”, como bautizó el Presidente Rafael Correa a esta clase de diplomáticos.
Ahora, con motivo de la negativa de Correa a concurrir a la llamada “Sexta Cumbre de las Américas”,  las momias salen de sus sarcófagos de plata para gruñir contra la medida soberana,  burlarse del gesto digno del Presidente, clamar a favor del “pragmatismo”, lloriquear por la supuesta soledad en que quedará el Ecuador, etc.,etc.  Las plañideras, obviamente, son impulsadas y acogidas por los llamados “medios independientes”,  que así echan más leña al fuego conspirativo, entre cuyas cenizas hay brasas peligrosas. Entre aquellas, una de las voces más conspicuas es la de José Ayala Lasso, ex canciller del inolvidable Jamil Mahuad, padrino de la banca fraudulenta. Efectivamente, en su artículo“Inasistencia a cumbres”, publicado en El Comercio el 7 de abril, Ayala sale valientemente en defensa de estos conciliábulos panamericanos que nunca sirvieron a los intereses del Ecuador ni de América Latina en su conjunto, para terminar burlándose de "ese superhombre nacido en tierras ecuatorianas”, que es nuestro primer mandatario, con lo que se coloca en la misma línea de aquellos derechistas norteamericanos  que, dentro y fuera del gobierno de Washington, exigen la decapitación de todos los gobernantes del continente que no se someten al látigo del amo imperial, comenzando, claro está , por Hugo Chávez y Rafael Correa. Con lo cual se demuestra, de paso, que no sólo Egipto tiene momias sino también el Ecuador, con la diferencia de que, mientras allá las momias duermen caladas su sueño de milenios, las nuestras gruñen y bailan al son de la pandereta yanqui.

lunes, 19 de marzo de 2012

¡GRACIAS, DIOSA BLANCA!


Estados Unidos es el reino del Dios Dólar, que domina el mundo con el apoyo de otras divinidades, como la Diosa Blanca, nombre celestial de la todopoderosa cocaína. Si un milagro hiciera que de pronto cesara la circulación y el consumo de la droga en el territorio yanqui, se derrumbaría todo el Imperio, no únicamente un par de Torres Gemelas. Y es que por sus venas corren anualmente 700 mil millones de dólares provenientes de este gran negocio de la muerte. Un Everest de dinero, que va a las fauces de la gran banca imperialista que esclaviza a la humanidad y al propio pueblo norteamericano, que al fin reconoce a su principal enemigo: Wall Street. Razón tiene la gran mafia de elevar su diaria oración a quien le da tanto poder y fortuna:
-Gracias, Diosa Blanca!
Pero no es únicamente la acumulación de dinero lo que hace de la droga un regalo de los dioses para el  Tío Sam y sus áulicos de dondequiera; lo es también el hecho de que se lo puede utilizar como arma para destruir pueblos, gobiernos y honras. En el caso del Ecuador tenemos dos pruebas a la mano: el 9 de noviembre de 1986 le fue colocado un paquete de cocaína en su carro a Abdalá Bucaram, en Panamá, donde se hallaba asilado, dentro de un sórdido complot entre LeónFebres Cordero, y el dictador Manuel Antonio Noriega, narcotraficante y agente de la C IA reclutado por el viejo Bush. Objetivo: impedir que en esa época Bucaram retornara al Ecuador y se candidatizara para la Presidencia. En 1991, un grupo de policías panameños, encabezados por Evaristo Gómez y Vilma Cabezas, mediante declaraciones notariadas y videos, confesó la autoría del paquetazo ideado y ejecutado por el dúo Febres-Noriega, sacando a relucir nombres de distinguidísimas figuras del Partido Social Cristiano como Miguel Orellana, yerno del capo, entre los enlaces del plan criminal. Es de imaginar la fiesta armada en el Ecuador cuando llegó la noticia de que Bucaram había sido detenido en Panamá por tráfico de drogas. Los mafiosos de nuestra política habrán bailado de contento:
¡Gracias, Diosa Blanca!
En estos días estalló en el país otro escándalo de drogas: el descubrimiento de 40 kilos (un quintal) de cocaína en la valija diplomática enviada por nuestra Cancillería a Italia. Los socialcristianos, el gutrierrismo y sus socios de farándula brincaron de alegría, acusando nada menos que al Canciller Ricardo Patiño  por este otro paquetazo. ¡Qué conchudos! ¡El burro hablando de orejas!, claro con el apoyo entusiasta de los altavoces mediáticos. No importa que apenas se hayan iniciado las necesarias investigaciones: lo que importa es cortarle la cabeza al Canciller de hierro, y desbancar así al gobierno mientras avanza la conjura preparada para caotizar el país, con ideólogos ocultos que lanzan frondosos manifiestos por Internet clamando: “Inundaremos Quito”, es decir, nos tomaremos la ciudad con la consabida destrucción de bienes y personas. Todo en una marcha que nos recuerda aquella famosa Marcha sobre Roma, dirigida por Benito Mussolini, que dio lugar a la implantación del fascismo en Italia y contribuyó a sentar las bases de la fatídica Segunda Guerra Mundial: ¡Gracias, Diosa Blanca!

viernes, 16 de marzo de 2012

OPOSICIÓN Y CONSPIRACIÓN


“Inundaremos Quito”: esta es la consigna que circula profusamente por Internet, revelando así el propósito de ciertos promotores de la marcha iniciada el 8 de marzo en El Pangui, ZamoraChinchipe, y que se propone llegar a la capital el próximo 22. En este caso, “inundar” no es un verbo cariñoso ni tierno, y está brutalmente presente en las inundaciones que sufren varias provincias, especialmente en la Costa, donde viviendas, vidas humanas, sembríos, animales domésticos y vías padecen la crudeza de un invierno implacable. Además, “inundar” la capital de los ecuatorianos trae el recuerdo de las iracundas amenazas de “tomar Quito” que , en sus momentos, hiciera León Febres Cordero, cuando Alcalde de Guayaquil, a la cabeza de las marchas en defensa de Fernando Aspiazu y demás mafiosos de la banca fraudulenta.
Claro que en la marcha actual hay que distinguir la oposición de la conspiración, pues se hallan presentes los dos elementos. Uno es la fanesca de ultraizquierdistas, izquierdosos inflados de vanidad y ansias presidenciables, demócratas electoreros, dirigentes sociales angustiados por recuperar vigencia, y derechosos no tan ultras. Esta franja de manifestantes constituye lo que podría llamarse, con beneficio de inventario, oposición política. A su lado y confundidos con ella, marchan los frustrados golpistas del 30-S, que “inundaron” Quito con sangre y lágrimas en su afán de acabar con el Presidente Rafael Correa. Hoy les mueve el mismo fin pero en un contexto mucho más peligroso, cuando su amo del Norte –léase gobierno de Estados Unidos, la CIA y el Pentágono- arrecian su odio contra la soberanía de los pueblos y proclaman abiertamente su decisión de acabar con los procesos liberadores de América Latina, señalando como blancos de sus disparos a Venezuela, Ecuador, Cuba, Nicaragua y Bolivia. Esto para comenzar. Aguzando sus amenazas, Obama, el Presidente guerrerista, acabar de darle plazo de 180 días a su Secretaria de Estado, Hilary Clinton, para que consiga que los gobiernos de estos países abandonen su amistad con la República Islámica de Irán. ¿Qué viene después, si no lo consigue? Ella, desde luego, encantada; basta recordar cómo hizo la V de la victoria y bailó de placer al momento que supo que los secuaces de la OTAN asesinaron a Gadaffi: el secuestro de Libia estaba consumado.
Cierto que los candorosos –por decirlo suave- niegan la presencia de peligros golpistas en el país. Así, en entrevista publicada en El Comercio el 11 de marzo, Francisco Rhon, cientista social y asesor de Alberto Acosta, afirma que existe “un contexto internacional donde es difícil la alteración de la democracia…No es una coyuntura para dictaduras”; con lo cual  olvida que hace dos años la CIA y los fascistas de Honduras, por mano de militares y policías, derrocaron al Presidente Manuel Zelaya y establecieron el terror. Por su parte, los grandes medios llamados “independientes” cuadruplican el número de manifestantes y, de yapa, propician decapitar al Canciller Ricardo Patiño, a propósito de la valija diplomática cargada con un quintal de cocaína, cuyo origen está por establecerse y que bien podría tratarse de un macabro paquetazo político, similar al que en 1986 fue colocado en el carro de Abdalá Bucaram, allá en Panamá, por maquinación del dúo Febres-Noriega. Todo puede ser en un mundo manipulado por las mafias y la CIA.  

miércoles, 7 de marzo de 2012

GOLPE A LA VISTA


Solamente los ciegos absolutos y los miopes de conveniencia no ven o niegan lo que está más claro que la luz del mediodía: en el Ecuador se mueve un nuevo plan de golpe de Estado, un nuevo 30-S, más complejo y mejor articulado que el fallido entonces. El plan es internacional y local. Forma parte de las acciones criminales emprendidas hace tiempo por el llamado “imperio invisible”, ese gobierno mundial en las sombras que agrupa a los magnates más poderosos de Estados Unidos, Europa y Canadá, a las corporaciones de ese origen, las cadenas globales de medios, la gran banca. Los instrumentos de dominio para las tareas más brutales son, por supuesto, la CIA, el Pentágono y la OTAN. Apoderarse del petróleo, el gas natural, el uranio, el oro y otras materias primas son prioridades clave. Esa ha sido, cabalmente, la hoja de ruta en las invasiones, destrucción y colonización de Afganistán, Iraq y Libia; esa la que está presente en la confabulación contra Irán y Siria: esa en los atentados contra Rusia; esa en las diarias amenazas contra los gobiernos del Ecuador, Venezuela y Bolivia, contra el ALBA y el CELAC formados hace poco. El “imperio invisible” no tolera la soberanía de las naciones, la independencia de los gobiernos, la presencia de líderes opuestos a sus designios. Eliminarlos es la condición para que pueda sobrevivir, extenderse y perdurar el gobierno mundial, aún engulléndose a socios menores como Grecia.
En el Ecuador de hoy eso es lo que se halla en juego: arrancarle al país de las políticas liberadoras de América Latina, para lo cual derrocar al Presidente Rafael Correa (o mejor, desaparecerlo), es objetivo número 1. Las marchas anunciadas para días próximos, a iniciarse el 8 de marzo y culminar el 22 con la toma de Quito, tienen esa oculta y macabra finalidad en la agenda de la CIA, cuyos agentes más notorios ni siquiera disimulan su presencia, como es el caso de ese ínclito patriota del 30-S, que de jefazo de la inteligencia militar, destituido por Correa, funge hoy de dirigente social, manipulando a pequeños comerciantes. Claro que no todos los organizadores de las marchas son agentes pagados por el “imperio invisible”. Entre ellos figuran también los que sinceramente creen que no hay ningún plan de desestabilización de por medio, la derecha agonizante pero aún poderosa, los tontos útiles de una izquierda boba, el clan de políticos que se creen presidenciables y están convencidos de que Correa no podrá ser vencido en las elecciones de 2013, amén de un conjunto de militares y policías siempre movidos y aceitados por el Imperio.
Por cierto, también hay razones de fondo utilizadas por los titiriteros del plan golpista. Es el descontento por determinadas acciones y omisiones del gobierno, como la falta de una real aplicación de la anunciada y postergada Revolución Agraria, que debe permitir la redistribución de la tierra y un acceso a la misma por parte del campesinado; y esto cuando el propio Presidente Correa lanzó hace dos años la tesis de que “sin Revolución Agraria no hay Revolución Ciudadana”. Pero una cosa es reclamar al gobierno el cumplimiento de sus propias promesas, y otra muy distinta hacerle el juego al “imperio invisible” y a sus visibles testaferros.