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lunes, 10 de diciembre de 2018

TELESUR, ¡A CALLAR!


Diariamente, la verborrea demagógica del régimen morenista se va por las alcantarillas. Así ocurre con los paupérrimos discursos sobre el amor y la ternura, el diálogo y la reconciliación, endebles biombos para esconder el odio, el revanchismo y la persecución. Igual sucede con la cacareada campaña anticorrupción, que sirvió para desplazar al vicepresidente Jorge Glas en nombre de la moral pública, reemplazándolo por María Alexandra Vicuña, quien fue entronizada en el cargo con más aureolas que la Virgen del Quinche, todo para rodar por las escaleras de Carondelet envuelta en un saco maloliente de acusaciones  sobre corrupción.

Ahora será reemplazada por algún bufón del rey de Guayaquil, esto sin ningún diálogo con nadie, salvo con la embajada de siempre, los grandes empresaurios, la banca chulquera y la aplanadora mediática.

A propósito de esta última, los amos de los grandes medios, como Fidel Egas (Banco Pichincha, Canal 4 y más), deben estar bailando en chulla pata de puro contento, al ver que Telesur salió del aire por mandato de Donald Trump, con la complicidad de tantos ovejunos y michelenas que, en el caso del Ecuador, manejan la aplanadora.

Desde que fue fundada por iniciativa del Comandante Hugo Chávez, Telesur se convirtió en la voz de los pueblos latinoamericanos y caribeños para denunciar las atrocidades que el Imperio comete contra ellos, el saqueo del que son víctimas por sus grandes recursos naturales, la brutalidad sanguinaria impuesta por el Pentágono y la CIA en casi  todos ellos , como fuera el caso de las dictaduras militares que los asolaron en décadas recientes, con celebridades como Pinochet, Videla y un sinfín de bolsonaros. A la vez, Telesur se convirtió en el vocero de la humanidad que condena las guerras desatadas por los imperialistas en todas partes, bajo el desbocado afán de convertir al planeta Tierra en miserable comprador de armas, chatarra y ataúdes.

Más no son estas las únicas razones que mueven a los guerreristas y sus sicarios de tinta y de pantallas en el repudio a la libertad de información que representa Telesur. El afán de silenciarlo  tiene sobre todo la finalidad de cobijar los planes de intervención militar en Venezuela, para lo cual, en el caso de Ecuador y Colombia, se juega con la figura terrorista del tal “Guacho”, que resulta más todopoderoso que el Superman de la mitología norteamericana, pues batallones enteros no han logrado dar con él, que se rio a carcajadas cuando Lenín Moreno les dio diez días a tres de sus ministros para meterlo en prisión.

De allí que la OTAN, asentada ya en Colombia, y el Grupo Militar yanqui, asentado en su embajada de Quito, trabajan por unificar los mandos y los planes de los dos países para la agresión directa, toda vez que hasta hoy han fracasado sus criminales maquinaciones para derrocar al gobierno de Nicolás Maduro y acabar con él mediante una descarga de drones y de bombas.

Pero los genocidas universales (que por cierto han superado a Hitler) están torpemente equivocados: pueden silenciar ahora a Telesur, pero nunca podrán acallar la voz rebelde de Venezuela y de todo un continente. Esa voz que nos viene de Bolívar, Eloy Alfaro, José Martí y tantos otros nuncios de nuestra Segunda y Definitiva Independencia.


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lunes, 22 de octubre de 2018

AGRESIÓN A LA PATRIA DE BOLÍVAR


Un acto incalificable contra la Patria del Libertador acaba de cometer el gobierno que preside LenÍn Moreno. Una verdadera puñalada asestada a la hermandad de nuestros pueblos y a toda América Latina. No otra cosa significa la expulsión de Carol Delgado, embajadora de la República Bolivariana de Venezuela, quien se ha granjeado la simpatía de muchos sectores del país por su ejercicio diplomático siempre respetuoso y solidario con las luchas y anhelos de nuestro pueblo.


Esto era de esperarse; recordemos que poco tiempo atrás estuvo en Quito Mike Pence, vicepresidente de los Estados Unidos, quien vino declaradamente a buscar apoyo de Carondelet a la política de la Casa Blanca contra la patria del Libertador. A renglón seguido, luego de esta visita imperial recrudeció el linchamiento mediático ejercitado por los medios mercantilistas del Ecuador condenando a Maduro y su gobierno en términos cada vez más provocadores. Entre las voces de los mandaderos de Washington se destaca la de José Ayala Laso, el canciller de Jamil Mahuad.

A esto se agregan las venenosas expresiones de Andrés Michelena, Secretario de Comunicación de Moreno, quien dice refiriéndose al gobierno de Venezuela y a la línea progresista de América Latina: “las declaraciones (de Rodríguez) demuestran que ese socialismo corrupto, asesino y mentiroso del siglo XXI todavía vive en Venezuela”. Un verdadero discurso fascista, típico engendro de la CIA.

Lo que ocultan este enorme desaguisado lanzado contra la Patria del Libertador es la confabulación del imperio y sus pajes criollos de nuestros países para la intervención militar cada vez más evidente, luego del fracaso de la violencia, de los movimientos derechistas de Venezuela y de los atentados con drones para matar a Nicolás Maduro. Solo que la intervención militar está vez se camufla con un rostro angelical y se la denomina “injerencia humanitaria”.

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martes, 2 de octubre de 2018

TIBURONES EN EL 30-S


En el embravecido mar de la política ecuatoriana hay de todo: peces gordos, peces flacos, tiburones, etc. pero la nota más abundante en estos días es la especie de los insaciables tiburones, que se disputan la humanidad de alguien al cual consideran un representante del demonio: Rafael Correa Delgado. El solo nombre del líder de la Revolución Ciudadana y ex presidente de la década ganada, les aviva la voracidad y se disputan la codiciada presa a dentelladas. Es que saben que mientras tenga vigencia su figura, esta se constituye en un inmenso obstáculo para lanzarse sobre Carondelet con el fin de terminar, en un solo hartazgo, con los despojos que van dejando del pobre país de Eloy Alfaro, empresarios y empresaurios de toda calaña, criollos y extranjeros, entre estos últimos Chevron, Texaco y comparsas de la gran farándula petrolera.

No contentos con el show del supuesto secuestro de Fernando Balda, cuyo nombre registra la delincuencia internacional, los tiburones se han lanzado últimamente sobre la verdadera historia del 30S, en el cual estuvo a punto de ser derrocado o perecer el odiado mandatario. ¿Qué no hubo tentativa de golpe de estado? Los falsificadores de la historia, hoy cobijados por el gran paraguas de la prensa corrupta, sostienen que los hechos sangrientos del 30 de septiembre del 2010 fueron provocados por el propio Rafael Correa, esto cuando ya antes uno de ellos, el periodista Carlos Vera informó en El Universo que él había participado en una reunión de políticos y militares golpistas, de la que optó prudentemente por abandonarla. Y más todavía cuando el mismo Vera, Lucio Gutiérrez, Gilmar Gutiérrez, Pablo Lucio Paredes, el ex Director de Inteligencia Militar Mario Pazmiño, el periodista yankófilo Alberto Montaner y el banquero prófugo Roberto Isaías, se reunieron públicamente en Miami 8 días antes del 30 -S para proclamar la cercana caída de Rafael Correa. Aún más, horas antes, en la noche del 29 de septiembre, El Universo publicó un artículo bajo el título de “El hacha de RC”, augurando la ansiada caída del monstruo.

Se podría abundar en miles de detalles probatorios del golpe de Estado que se maquinó entonces, pero basta recordar la declaración pública que hizo entonces el vicepresidente de la república Lenín Moreno, quien expresó con dureza: “No soy carroñero”, rechazando así a quienes le proponían desplazar al presidente y sustituirlo en el mando. Ahora sería oportuno que los medios le interrogaran a Moreno quiénes fueron los proponentes del golpe de Estado en esas horas de muerte y sangre. Por lo demás, recordemos que la escolta legislativa cerró las entradas del parlamento a los propios asambleístas, y que a la hora que reventó la revuelta policial destacamentos de la FAE y de la marina ecuatoriana en Quito y Guayaquil tomaron abierta posición contra el gobierno, mientras los mandos del ejército demoraron largas horas en el cumplimiento de su deber de rescatar al presidente. Como remate, bien vale recordar también las célebres declaraciones públicas de Lourdes Tibán, en las que dijo que si Correa hubiera muerto en la revuelta policial “estaría bien muerto por cojudo”

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lunes, 13 de agosto de 2018

NOS EMPUJAN A LA GUERRA


No es cuestión de paranoia ni humor negro: los yanquis y la ultraderecha continental nos empujan a una creciente agresión contra Venezuela, que bien puede concluir en una guerra masiva como Estados Unidos desata en el mundo desde que concluyó la Segunda Guerra Mundial en 1945. Mientras vivió Hugo Chávez, líder de la Revolución Bolivariana, los intentos de magnicidio y las amenazas intervencionistas fueron diarias. Muerto Chávez y reemplazándolo Nicolás Maduro en la Presidencia, se inició de inmediato una cadena de acciones golpistas que comprendió el permanente boicot a la economía del país, con el consiguiente desabastecimiento de artículos vitales y el aumento diario del desempleo, mientras se tendían criminalmente trampas y obstáculos callejeros para caotizar la situación y fomentar el descontento popular. 


El frustrado magnicidio ha dado lugar a una reacción mundial condenatoria del intento, en la que se destacan gobiernos como los de España y Turquía, que nada tienen de amistosos con la Revolución Bolivariana. Por su parte, el pueblo se ha levantado en Caracas y en todo el país en respaldo de Maduro, siendo notable en esa dirección la respuesta unánime de las Fuerzas Armadas. Enloquecidos, los perdedores de esta sangrienta jugada ahora atizan la candela con descarados llamamientos a una intervención militar.

Las bases para desencadenar dicha agresión están sentadas. Por un lado se encuadra en ellas la política belicista de Donald Trump; por otro lado, Santos dejó abierta la puerta, mediante un acuerdo entreguista, para que la OTAN se asiente en Colombia, única base en América Latina de esta descomunal maquinaria bélica que maneja el Pentágono con el apoyo de la Unión Europea, cuyos ejércitos forman parte de esta entente militar. A ello se suman los dispositivos militares propios de Colombia, las bandas paramilitares existentes en el país, las grandes empresas multinacionales, la burguesía colombiana y los poderosos medios de comunicación mercantiles.

Desde luego, los yanquis no son tan estúpidos ni tan valientes para meterse de cuerpo entero en la agresión a Venezuela, pues saben que si lo hicieran alzarían en su contra a todo el continente. Por eso vienen propiciando la formación de una coalición anti venezolana en la que los países próximos a la nación amenazada participen en una verdadera guerra de intervención. Allí juega justamente el papel diseñado para el Ecuador: ser una de las principales fuerzas de la alianza imperialista. Para esto se ha venido desatando toda la historia y la histeria de la frontera Norte con el fantasma del “Guacho” y el narcotráfico encima. 

Para esto también los recientes acuerdos militares entre Estados Unidos y Ecuador que ha dado lugar a una acelerada presencia de efectivos de la CIA, del Pentágono, el FBI y la diplomacia yanqui. Es decir, el odio contra la patria de Bolívar, la ambición norteamericana de apoderarse de sus riquezas y el miedo que suscita el ejemplo liberador del Comandante Hugo Chávez, hace que el Ecuador sea empujado a la hoguera bélica continental ideada y dirigida por los yanquis. 

El gobierno de Lenín Moreno, plagado de derechistas y servidores del Imperio, en este caso resulta un buen bastón para las andanzas criminales del decrépito Tío Sam.

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lunes, 9 de julio de 2018

¿OTRA VENTA DE LA BANDERA?



Claro que aquí, cuando se ha iniciado la fiesta neoliberal con bombos y trujillos, llovieron los discursos zalameros, los retratos a full color, las rogativas a Donald Trump y, en fin, el desborde de cánticos a la gloria del Tío Sam, al que grandes empresarios, la banca chulquera y los mercaderes de marca mayor le ofrecieron el país en bandeja de oro y de petróleo.

Que se recuerde, nunca los gringos recibieron tanta pleitesía en la tierra de Eloy Alfaro, justo en los días en que se conmemoraba el 5 de Junio de 1895, fecha de la luminosa Revolución, regada con sangre de generaciones libertarias inspiradas por Juan Montalvo.

A propósito de esta clamorosa ofensa al pendón de la Batalla de Pichincha y de Tarqui, es bueno recordarle a la juventud ecuatoriana la sucia y corrupta historia de La Venta de la Bandera, ejecutada en las postrimerías del año 1894 por el gobierno de terratenientes serranos y oligarcas guayaquileños -los gran cacao- utilizando nuestra bandera para un negocio mercantil y bélico durante la guerra chino-japonesa, a fin de servir a negociantes chilenos y a la banca norteamericana.

Cuando se descubrió la vil transacción, en todo el Ecuador se levantó la juventud, arma en mano, para castigar a los traidores. El General Manuel Serrano enarboló la bandera insurrecta en El Oro y el pueblo de Guayaquil tomó el poder y llamó de inmediato al General Alfaro para dar inicio a la grandiosa transformación. ¿Y ahora? ¿No hay patriotas? La juventud, los soldados, nuestras valerosas mujeres, ¿aceptarán pasivamente esta nueva venta de la bandera?.


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jueves, 21 de junio de 2018

MATAR A CORREA


A poco de posesionarse el 24 de mayo del 2017 como Presidente de la República, jurando continuar con la Revolución Ciudadana y exaltando la figura de Rafael Correa como líder de la misma, Lenín Moreno efectuó un viaje oficial a Lima, donde formuló numerosas declaraciones. Una de ellas resultó enigmática: refiriéndose al hecho de que allá se encontraba en la cárcel un expresidente peruano, Moreno lanzó al aire una enormidad; dijo: "En Ecuador no tenemos presidentes presos…, pero no hemos perdido la esperanza".

La prensa limeña y muchos boquiabiertos paisanos del mandatario creyeron que se trataba de uno de esos malos chistes propios del ocupante de Carondelet. Mas enseguida vino una avalancha de acciones y sucesos que, lejos de ser una humorada, nos conducen al borde siniestro de un abismo, esto es a la restauración conservadora - neoliberal que con tanta oportunidad nos advirtiera Rafael Correa, hoy virtual candidato a la cárcel anunciada por Lenín Moreno.

Luego de que lanzara en Lima aquella insólita clarinada, sintiéndose segura, una creciente e implacable tribu de caníbales políticos se ha disparado para devorar a todos cuantos huelen siquiera a "Correismo" comenzando por el Vicepresidente Jorge Glas quien fue destituido del cargo mediante un golpe de Estado apenas disfrazado.

Luego vino la destrucción de organismos constitucionales para llenarlos con toda clase de trujillos, merlos, macas y otras hierbas del frondoso huerto de la derecha, la falsa izquierda y el oportunismo galopante para arribar ahora sí de pleno al inicio de la fase final del entierro político del líder de la Revolución Ciudadana, mientras varios caciques de la tribu preferirían, de una vez, sepultarlo para siempre, ya que a unos su vigencia les dificulta la llenura de sus panzas insaciables, y a otros sus sueños de llegar algún día a tocar el cielo de Carondelet.


Para lograr este anhelo se hace cualquier cosa, se teje todo tipo de artimañas judiciales, se inventan documentos, se pisotean leyes, se hace de la Constitución un rollo de papel higiénico, se convierte a cualquier pillo en "Cooperador Eficaz" y "Testigo Protegido" como ocurre con este colombiano que asegura de haber sido testigo de que hace más de 10 años los dirigentes de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) le entregaron a Rafael Correa montones de dinero a cambio de que saque a los norteamericanos de la base de Manta. Lo que por estúpido que sea evidencia la tenebrosa conexión que existe entre los designios de los yanquis para hundir a Correa, y la farsa judicial del siglo montada por fiscales, juezas, abogados, burócratas de alto copete, todo ello bajo el ancho paraguas de la prensa corrupta, de los medios de comunicación mercantiles liderados por los fidelitos Egas, que son a la vez grandes próceres de la banca chulquera y dignos alumnos del notario Cabrera.

Por eso andan tan orondos los nuevos socios de la farándula política como Jaime Nebot, quien estuvo en Latacunga celebrando con la familia de Lenín Moreno el primer año del triunfo de la restauración conservadora neoliberal. Habrá que ver hasta cuando les dura la fiesta, concluida la cual gracias al levantisco pueblo ecuatoriano, momentáneamente confundido, veremos desarmarse la tribu, unos integrantes llevados en gajo a cualquier prisión, y otros huyendo a Miami para juntarse con los hermanos Isaias y más prófugos de la justicia.


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martes, 15 de mayo de 2018

JULIO CÉSAR: LA CONSTITUCIÓN SOY YO


Muy lejos del emperador romano en virtudes y siglos, pero con ínfulas imperiales, Julio César Trujillo se halla ejerciendo la presidencia del inconstitucional Consejo de Participación Ciudadana transitorio con poderes absolutos, con la bendición de toda la curuchupalidad ecuatoriana, que sale del sarcófago de las momias cada vez que tocan a muerto las campanas de la democracia, como sucede hoy, en que el derecho va siendo sepultado por pedazos en aras de la restauración conservadora-neoliberal. Todo, claro, bajo el ancho paraguas de la CIA (¿verdad doctora Robalino) y de los medios corruptos y corruptores.

La designación de autoridades de los diversos consejos y hasta las ceremonias de posesión que, ilegales y todo, deberían transcurrir bajo el palio de la Asamblea Nacional, están en la todopoderosa mano del doctor Trujillo, que en esto se parece, más que al emperador romano, a ese soberbio rey de Francia que en su hora proclamó: El Estado soy yo. Las acciones fulminantes del presidente del mencionado Consejo, transcurren, efectivamente, bajo el eslogan: la Constitución soy yo, aunque no se halle escrito, con lo cual se hace tabla rasa de la carta magna de Montecristi, ratificada por millones de ecuatorianos en el año 2008.

Y es que los antecedentes políticos de Julio César Trujillo lo ubican en los más cavernícolas predios de la vida nacional, como fueran el Partido Conservador Ecuatoriano y la Democracia Cristiana- Popular, cuyo máximo líder, Osvaldo Hurtado, trepó a la silla presidencial gracias al asesinato del presidente Jaime Roldós Aguilera, víctima del Plan Cóndor, en aquella siniestra conspiración de la que formaron parte el dictador panameño Noriega (hombre de la CIA), el Mossad (central del espionaje israelí) , y la cúpula enseñoreada entonces (1981) en nuestros altos mandos militares. Además, habría que preguntarle al doctor Trujillo si el destierro que sufrió en 1975 fue por defender la democracia o por conspirar a favor de un golpe de Estado concebido y dirigido por monopolios petroleros como Chevron-Texaco.

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