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miércoles, 9 de abril de 2014

LA SOMBRA DEL LIBERTADOR

El Libertador agonizaba en Santa Marta. Más que las dolencias físicas que le atacaban cuando apenas tenía 47 años de edad, le atormentaban los espesos nubarrones que veía apoderarse del cielo de su patria grande; esta América a la que había entregado todo: juventud, riqueza, sueños, energía de constructor infatigable. En Junio de 1830, una noticia desgarró su corazón: el asesinato del Gran Mariscal de Ayacucho, Sucre, el más glorioso, puro y leal de sus egregios capitanes. "Dios mío, se ha derramado la sangre de Abel", es todo lo que pudo exclamar ante el infame crimen cometido por caínes que aprovecharon de la Independencia para su propio hartazgo. Luego le invadiría el pesimismo, al ver destrozada su grandiosa ilusión, la Gran  Colombia, y suponer que había arado en el mar.
Viéndose impedido de volver a su querida Venezuela, que él hiciera libre, se afirmó su presentimiento de que sobre nuestros pueblos iba a caer un nuevo coloniaje. Momentos antes de expirar el 17 de Diciembre, lanzó, más que un suspiro, un clamor final: "Si mi muerte sirve para que cesen los partidos y se haga la unión, yo descenderé tranquilo al sepulcro".
Los partidos no cesaron ni se hizo la unión. Espadones sin conciencia, ávidos de poder y sacas de oro, oligarcas de viejo y nuevo cuño, jerarcas de la Iglesia, todos ellos agarrados servilmente a las botas de los nuevos conquistadores, se juntaron para construir el nuevo coloniaje, refrescando la horrenda maquinaria con la sangre y el llanto de las masas irredentas. Esa fue, por ejemplo, la suerte de Venezuela, hasta que advino la Revolución  comandada por su mejor continuador de nuestros días: Hugo Chávez, bajo cuya conducción retorna el Libertador, y no únicamente porque la Revolución haya tomado su nombre sino porque ha retomado su camino, para que cese la división de los partidos, movimientos y comunidades que igualmente buscan la liberación y la vida; para que renazca, se plasme en realidad, crezca y se amplíe el horizonte de la Gran Colombia, como viene ocurriendo mediante la forja de UNASUR, ALBA, CELAC y otras figuras integradoras y solidarias de nuestra América.
Claro que el camino está lleno de escollos, de asaltantes y acechanzas. Los sectores que hicieron de Venezuela un gran mercado de hot dogs para el apetito de los gringos, no se resignan a su destino de basura histórica, mueven y moverán, cielo, tierra e infierno para reconquistar sus privilegios, para lo cual cuentan con el apoyo abierto o camuflado de Washington, y con una legión de poderosas aplanadoras mentales como son hoy los medios privados, aplanadoras destinadas a triturar la verdad de los hechos y la inteligencia de las masas, especialmente de la juventud, a la que enamoran con música estridente y bailoteos de supuesta libertad, mientras le administran drogas de toda clase.
Esto es justamente lo que vemos en la Venezuela del Libertador, por obra de sus enemigos. Pero allí también su presencia comienza a prender luces cada vez más poderosas como es el hecho de los diálogos de paz iniciados entre el gobierno revolucionario que preside Nicolás Maduro y la oposición no fascista. Diálogos que son facilitados justamente por UNASUR, cuya potencialidad crece en eficacia y prestigio, mientras la OEA agoniza sin pena ni gloria, pateada incluso por sus forjadores: los yanquis.
Ante el momento histórico de Venezuela y de todo el continente, bien pueden exclamar los pueblos: Libertador, no has arado en el mar. Tu siembra prodigiosa ya da frutos.
E-mail: jaigal34@yahoo.es          Twitter: @jaigal34
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P.D. Le invito a que escriba su comentario en el recuadro de abajo, no importa si está a favor o en contra. Ejerza su derecho a decir lo que piensa.
C. M. Luis Fernando Carvajal Herrera.
Atte.
Twitter: @lufecahe 

jueves, 28 de noviembre de 2013

ELOY ALFARO, LÍDER DE NUESTRA AMÉRICA


José Martí, el Apóstol de la Independencia de Cuba, escribió: “El bravo Eloy Alfaro es uno de los pocos americanos de creación”. Al respecto, el Archivo Histórico de nuestra Cancillería acaba de publicar su primer cuaderno, bajo el título que encabeza esta nota, el cual nos muestra en forma resumida pero con abundantes datos una de las más ricas y menos conocidas facetas del Viejo Luchador: su inmenso rol de líder latinoamericano. Allí figura su empeño permanente por reconstruir la Gran Colombia, siguiendo el sueño del Libertador; sus fructíferas acciones por unificar a las naciones centroamericanas, superando los  graves conflictos, incluso bélicos, entre ellas; sus apasionados movimientos en pro de Cuba, entonces todavía bajo el yugo hispánico; en fin, su internacionalismo, que le convirtió en peregrino de nuestra América, recorriendo países y aglutinando grupos y líderes revolucionarios del continente.
La obra se inserta en el actual contexto de las luchas que libra América Latina por sacudirse del abrazo brutal de la boa imperialista, tan fortalecida por las oligarquías criollas y toda clase de  felipillos que medran del coloniaje que nos cayó después de España. El camino de ALBA, UNASUR, CELAC, SUCRE, etc., será más fácil en la medida que crezca el orgullo consciente de los pueblos por las gestas gloriosas y el papel jugado por sus próceres. Razón tiene el Canciller Ricardo Patiño al escribir en el prólogo de esta obra: “Estamos seguros de que después de leer estas páginas, aumentará nítidamente la autoestima patriótica y el orgullo nacional del pueblo ecuatoriano, al mirarse  en el espejo del gran conductor de la Revolución Liberal Radical, que iniciara a fines del siglo XIX el proceso de cambios sustanciales que las generaciones actuales culminaremos en el siglo XXI”.
Respecto de esta obra, hay que anotar que tiene más de propósitos didácticos que de pretensiones académicas, lo cual se viene probando en las varias reuniones de promoción efectuadas en colegios secundarios de la capital, facultades de la Universidad de Guayaquil, grupos de jóvenes revolucionarios, líderes sociales y seminarios de lideresas, a los que ha concurrido el propio director de la obra, Jaime Galarza Zavala, que condujo la investigación y redacción de la misma. En todos los casos la acogida ha sido fervorosa y ha suscitado diálogos entusiastas, especialmente con la juventud y las mujeres. A propósito, este sábado próximo, 30 de noviembre, la obra será presentada en Ciudad Alfaro, Montecristi, a partir de las 10 de la mañana, con la concurrencia de universidades, colegios y organizaciones sociales de la provincia de Manabí. El acto está abierto a todo público y en él se donará la obra a los concurrentes.
Producido en una vasta edición de 25 mil ejemplares, con fines de distribución gratuita, este modesto libro de 80 páginas (Cuaderno No. 1 del Archivo Histórico), circulará en todo el país, principalmente a través de actos públicos, así como en otras naciones del continente, debiendo ser presentado en La Habana en febrero próximo, dentro de la Feria Internacional del Libro. El segundo Cuaderno programado por el Archivo Histórico  se refiere al tema poco tratado antes sobre las “Bases militares norteamericanas en el Ecuador”, que incluye obviamente el caso de Manta, que es reciente, pero se remonta a la vez a las bases de Galápagos y Salinas en la década del 40 del siglo pasado, así como a las diversas y grandes luchas patrióticas por preservar la soberanía nacional sobre su patrimonio territorial, dentro de lo cual vuelve a fulgurar el patriotismo sin tacha del General Eloy Alfaro.





E-mail: jaigal34@yahoo.es         Twitter: @jaigal34
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P.D. Le invito a que escriba su comentario en el recuadro de abajo, no importa si está a favor o en contra. Ejerza su derecho a decir lo que piensa.
C. M. Luis Fernando Carvajal Herrera.
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miércoles, 12 de septiembre de 2012

MATEMOS A CHÁVEZ


Un tsunami de enormes proporciones está batiendo a Venezuela. Su oleaje se encrespa y crece conforme pasan las horas. No se inició ayer. Surgió con el Caracazo, bajo el gobierno socialdemócrata de Carlos Andrés Pérez, cuando sus fuerzas represivas salieron a golpear y matar a mansalva a las masas encarceladas en el hambre y la desesperación por el neoliberalismo de cuño norteamericano, aplicado a escala mundial y cuya fórmula es simple: privatizar las riquezas naturales y las empresas del Estado a favor de las multinacionales, endeudar a los países hasta la coronilla, romper los sindicatos, aumentar los beneficios de la banca privada y arrasar toda clase de derechos humanos y sociales. De las llamas del Caracazo nacería poco después la Revolución Bolivariana, que refundó la República, fue desmontando poco a poco la maquinaria opresora y virando al lado opuesto la cara del Estado, esta vez para que el petróleo, rescatado de las garras imperialistas, sirviera a los olvidados de siempre a través de educación, salud y vivienda. Como parte dela acción revolucionaria, grandes latifundios incultos y parasitarios, cuyos dueños vivían en Miami o Europa, pasaron a ser propiedad de los campesinos. Para mayor furia de los antiguos dueños de Venezuela, criollos y extranjeros, los viejos partidos fueron decapitados en las urnas por un voto popular cada vez más fuerte, mientras el nuevo partido del pasado –los grandes medios privados- cayeron en irreversible descrédito. Por último, siguiendo el principio del Libertador que declaró en su hora “nuestra Patria es América”, el gobierno de Hugo Chávez ha venido impulsando decididamente la formación de organismos continentales y regionales como ALBA, UNASUR, CELAC y otros destinados a convertir estos suelos en territorios libres del dominio  imperialista. Para frenar el impulso de la Revolución Bolivariana, amos imperiales, lacayos y bufones de palacio montaron un golpe de Estado que no duró tres días, pues las masas, casi desprovistas de conductores, se lanzaron bravamente al rescate de su líder secuestrado y amenazado de muerte en la tragicomedia del año 2002. Huyendo despavoridos, los golpistas de ayer se presentan hoy tras la careta de Capriles, pretendiendo    desafiar a Chávez mediante el voto, mas como de antemano se saben derrotados , preparan un escándalo mundial acusando de fraude al proceso que culminará el 7 de octubre. Derrotada la derecha recalcitrante, revivirá el catecismo terrorista del reverendo Pat Robertson,gran predicador evangélico y profeta del Partido Republicano, que el 22 de agosto del 2005 declaró lo que sigue en su programa televisivo The 700 Club:
“Chávez ha destruido la economía venezolana y está convirtiendo al país en una plataforma de lanzamiento a la infiltración comunista y al extremismo musulmán en todo el continente, pero si él piensa que estamos tratando de matarlo, en verdad ceo que deberíamos ir adelante y hacerlo. Es muchísimo más barato que empezar una guerra…Este hombre es un peligro terrible, es un enemigo peligroso para nuestro Sur, con una enorme reserva de petróleo que podría hacernos mucho daño. Tenemos capacidad para eliminarlo, y creo que ha llegado el momento de ejercer esa capacidad- No necesitamos una guerra de 200 mil millones de dólares para deshacernos de un dictador autoritario- Es mucho más fácil encargar la tarea a un agente secreto y terminar con esto de una vez”.
E-mail: jaigal34@yahoo.es  Twitter: @jaigal34

miércoles, 7 de marzo de 2012

GOLPE A LA VISTA


Solamente los ciegos absolutos y los miopes de conveniencia no ven o niegan lo que está más claro que la luz del mediodía: en el Ecuador se mueve un nuevo plan de golpe de Estado, un nuevo 30-S, más complejo y mejor articulado que el fallido entonces. El plan es internacional y local. Forma parte de las acciones criminales emprendidas hace tiempo por el llamado “imperio invisible”, ese gobierno mundial en las sombras que agrupa a los magnates más poderosos de Estados Unidos, Europa y Canadá, a las corporaciones de ese origen, las cadenas globales de medios, la gran banca. Los instrumentos de dominio para las tareas más brutales son, por supuesto, la CIA, el Pentágono y la OTAN. Apoderarse del petróleo, el gas natural, el uranio, el oro y otras materias primas son prioridades clave. Esa ha sido, cabalmente, la hoja de ruta en las invasiones, destrucción y colonización de Afganistán, Iraq y Libia; esa la que está presente en la confabulación contra Irán y Siria: esa en los atentados contra Rusia; esa en las diarias amenazas contra los gobiernos del Ecuador, Venezuela y Bolivia, contra el ALBA y el CELAC formados hace poco. El “imperio invisible” no tolera la soberanía de las naciones, la independencia de los gobiernos, la presencia de líderes opuestos a sus designios. Eliminarlos es la condición para que pueda sobrevivir, extenderse y perdurar el gobierno mundial, aún engulléndose a socios menores como Grecia.
En el Ecuador de hoy eso es lo que se halla en juego: arrancarle al país de las políticas liberadoras de América Latina, para lo cual derrocar al Presidente Rafael Correa (o mejor, desaparecerlo), es objetivo número 1. Las marchas anunciadas para días próximos, a iniciarse el 8 de marzo y culminar el 22 con la toma de Quito, tienen esa oculta y macabra finalidad en la agenda de la CIA, cuyos agentes más notorios ni siquiera disimulan su presencia, como es el caso de ese ínclito patriota del 30-S, que de jefazo de la inteligencia militar, destituido por Correa, funge hoy de dirigente social, manipulando a pequeños comerciantes. Claro que no todos los organizadores de las marchas son agentes pagados por el “imperio invisible”. Entre ellos figuran también los que sinceramente creen que no hay ningún plan de desestabilización de por medio, la derecha agonizante pero aún poderosa, los tontos útiles de una izquierda boba, el clan de políticos que se creen presidenciables y están convencidos de que Correa no podrá ser vencido en las elecciones de 2013, amén de un conjunto de militares y policías siempre movidos y aceitados por el Imperio.
Por cierto, también hay razones de fondo utilizadas por los titiriteros del plan golpista. Es el descontento por determinadas acciones y omisiones del gobierno, como la falta de una real aplicación de la anunciada y postergada Revolución Agraria, que debe permitir la redistribución de la tierra y un acceso a la misma por parte del campesinado; y esto cuando el propio Presidente Correa lanzó hace dos años la tesis de que “sin Revolución Agraria no hay Revolución Ciudadana”. Pero una cosa es reclamar al gobierno el cumplimiento de sus propias promesas, y otra muy distinta hacerle el juego al “imperio invisible” y a sus visibles testaferros.