Dentro de la carga de
acusaciones y difamación lanzada por el gobierno de Lenín Moreno contra Julián
Assange para justificar su obsequiosa entrega
a la policía británica, hay un cargo sucio y maloliente: que el
periodista asilado en nuestra embajada en Londres, había embadurnado las paredes del recinto diplomático con heces fecales (El Comercio, 11 de abril2019). Obviamente, nadie cree semejante embuste, repetido una y otra vez por el
primer mandatario y su poderosa ministra de cárceles y policía, María Paula Romo, incluso en ruedas de prensa internacionales. Embuste descomunal, que contribuyó a dañar la
figura del ecuatoriano Assange para sustentar su entrega a la policía
británica, que invadió nuestra embajada supuestamente soberana, y esto a
sabiendas de que la víctima sería extraditada a Estados Unidos. Y decimos “ecuatoriano” porque el propio Ministro de
Relaciones Exteriores José Valencia asevera que la nacionalización otorgada al periodista australiano por la ex Canciller Espinosa está todavía sujeta al
“examen de irregularidades”.
En tanto, lo que sí es
cierto, es que la descompuesta tripa política del actual régimen está lanzando
materia sucia por doquier, a través de insultos, acusaciones de toda índole
contra sus opositores, sin pruebas ni sustento, chismes de baja estofa para
dañar la honra ajena, falacias contra ciudadanas y ciudadanos que se atreven a
presentarse como candidatos a distintas dignidades sin el visto bueno del clan
de mandamases que desgobierna nuestra patria; en fin, una verdadera lluvia de
heces fecales.
Claro que en esta obra anti
sanitaria, la cúpula responde así a las órdenes
de los amos del Norte, representados por el vicepresidente Mike Pence y
el Secretario de Estado, que a su turno en sus visitas a Quito le exigieron a
Moreno la entrega de Assange, como también lo ha hecho el Grupo Militar que expulsó Rafael Correa y
que ha retornado con el pretexto de combatir a “Guacho” y al narcotráfico. Y sin
duda , por el Fondo Monetario Internacional
que a cambio de sus préstamos impone sus leyes antinacionales y
antisociales, ejecutados por una corte de ministros de la economía, la banca
central, la prensa mercantil que se autodenomina “libre” y que hoy aplaude
cuando el gobierno de Moreno vulnera descaradamente los derechos humanos en su
acción contra Julián Assange, verdadero representante de la prensa libre y del
derecho de los pueblos a una información abierta y veraz sobre los criminales
manejos del imperio a escala del Ecuador, América y el mundo.
Nos preguntamos: ¿El
pueblo ecuatoriano ha perdido el sentido del olfato? ¿No percibe los olores
putrefactos que salen de Carondelet, de los ministerios y centros donde se
cocina toda clase de elecciones y esa cosa que hoy se llama justicia, así como
del célebre Consejo transitorio? ¿Y qué pasa con nuestra juventud otrora
rebelde y altiva? ¿Y qué con nuestras mujeres siempre dignas? No, no puede ser
que toleremos que esta lluvia de heces fecales
acabe por cubrirnos a todos y ahogue a nuestra patria.
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C. M. Mg. Luis Fernando Carvajal Herrera.
Atte.






