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viernes, 10 de julio de 2015

La hora de los pobres


El jueves 2 de julio Quito vivió un episodio macabro: la agresión de la ‘contra’ (la oposición política violenta) a una formación policial que en la Plaza Chica le cerraba el paso hacia la Plaza Grande, donde miles de hombres y mujeres se concentraban en respaldo del presidente Rafael Correa y la Revolución Ciudadana. Los policías resistieron con notable entereza la acometida de la ‘contra’ capitaneada, entre otros sujetos delirantes, por un tal asambleísta, que terminó huyendo cobardemente sin que nadie le atacara.

Furibunda, la ‘contra’ arremetió contra los policías con cadenas de acero, hierros, piedras y palos. Resultado: cabezas rotas, canillas fracturadas, escudos despedazados. Todo en nombre de la democracia y la libertad de expresión que juran defender los compactados. Esta demostración de barbarie se vio claramente en contundentes videos, que la llamada prensa libre ocultó hábilmente, dado que ella misma solapa e incluso anima este tipo de acciones golpistas.

¿Cuál era la intención de la ‘contra’ en su feroz acometida? Romper el cerco policial y lanzarse, garrote en mano, contra la masa que defendía el Palacio de Carondelet donde era visible la presencia del Primer Mandatario; palacio al que pretendían penetrar los confabulados. ¿Y penetrar para qué? ¿Tal vez para solicitarle respetuosamente su renuncia? No seamos pendejos: para matarlo, pues sabían de sobra, y lo sabían desde el 30 de septiembre de 2010, que Rafael Correa le pone el pecho al golpismo criminal.

Y bien. Todo esto sucedía a pocas horas de que arribara al país el papa Francisco, y a sabiendas de que venía poseído de su ya clásico discurso a favor de los pobres y en contra del ‘dios dinero’ y del capitalismo salvaje. Así lo expresaría luego el Papa ante millones de ecuatorianos en Quito y Guayaquil. Así lo ratificó la noche del martes 7 de julio en la iglesia de San Francisco ante 700 ciudadanos escogidos por la Conferencia Episcopal  a título de ‘sociedad civil’, donde llevó la voz cantante una desconocida ‘Asociación Cristiana de Empresarios’, cuando la verdadera sociedad civil se expresó en las enormes multitudes que colmaron calles y plazas para vitorear al papa Francisco y respaldar su clamor evangélico a favor de los pobres y los excluidos.

Y es que cabalmente esta es la hora de los pobres. Lo es en Argentina, la cuna de Francisco, donde años atrás, en medio de miles de torturados y desaparecidos, los pobres apelaban a la olla común para no perecer de hambre. Lo es en Venezuela, dondelos pobres en 2002 bajaron de los cerros para rescatar a Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana. Lo es en Bolivia, donde las masas populares aclaman hoy conjuntamente a Francisco y a Evo Morales. Lo es en Brasil, donde la gran burguesía y las transnacionales petroleras intentan acabar con el gobierno de Dilma Rouseff para perennizar las miserables favelas, símbolo de un capitalismo despiadado. Lo es en Chile, donde mineros y mapuches, soldados y jóvenes buscan la redención definitiva. Lo es en el Caribe, donde Puerto Rico y Haití son las muestras más elocuentes de la dependencia y la miseria causadas por el yugo imperialista. En suma, es la hora de los pobres en toda América Latina y el Caribe.

En Ecuador, hace falta que la Revolución Ciudadana se transforme en la revolución de los pobres, de los excluidos, de los marginados. Esto significa rectificaciones, diálogos abiertos y oportunos, combate implacable a la corrupción, vertebrar una verdadera organización política, desterrar todo sectarismo, conducción clara y firme, sin amiguismos, y por supuesto, sin bajar la cabeza ante la voraz oligarquía criolla y el poder canibalesco de EE.UU.

E-mail: jaigal34@yahoo.es          Twitter: @jaigal34
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P.D. Le invito a que escriba su comentario en el recuadro de abajo, no importa si está a favor o en contra. Ejerza su derecho a decir lo que piensa.
C. M. Luis Fernando Carvajal Herrera.
Atte.

Twitter: @lufecahe

martes, 16 de junio de 2015

LOS CAMISAS NEGRAS NO QUIEREN QUE VENGA EL PAPA


Los bribones franceses, ingleses y holandeses que asaltaban Guayaquil durante la Colonia, izaban banderas negras. Una vez saqueado el puerto, violadas sus mujeres y asesinados sus hijos, la ciudad era incendiada y los malhechores se hacían al mar riendo a carcajadas,  borrachos de ron y de fácil victoria. Una historia que hay que recordarla hoy, cuando los herederos de aquellos bribones desempolvan las banderas negras de los antiguos piratas para enarbolarlas contra el tricolor nacional y grancolombiano, nacido en los gloriosos combates de la primera Independencia.. Esto bajo la consigna extranjera y oligárquica de acabar con la Revolución Ciudadana. Para algo están la CIA y el capitalismo salvaje en este mundo.


¿Y qué es aquello de las camisas negras que se han dado en lucir iracundos manifestantes de la oposición, mientras lanzan piedras, palos y botellas contra los simpatizantes de dicha Revolución y su líder,  Rafael Correa Delgado? ¿Acaso se trata de una inocente prenda de vestir como cualquier  otra? Si lo luciera alguna persona suelta, no tendría significado alguno, pero al ser exhibida por un conjunto de furibundos manifestantes callejeros, eso es otro cantar, porque significa que se trata de un uniforme de grupo, de un símbolo de alguna secta, y en este caso hay que apelar a la historia universal, tan desconocida por nuestros jóvenes y tan inteligentemente torcida o escondida- según el caso- por sus manipuladores. Y aquí viene lo bravo:

Benito Mussolini (1883/1945), fundó en 1919 en Italia, su país de origen,  lo que llamó el Partido Fascista con el fin de oponerse a los fuertes avances de la izquierda de su tiempo, para lo cual contó con el apoyo de la banca privada y de los grandes empresarios. Con discursos demagógicos y lenguaje virulento, fue aglutinando a crecientes grupos de la juventud, especialmente del sector pudiente y de las clases medias. 



Mussolini estableció como uniforme de sus huestesla camisa negra, y sus hordas brutales comenzaron su obra de terror, sangre y muerte inmediatamente. Acompañado de 50 mil "camisas negras", el jerarca fascista lanzó el 28 de octubre de 1922  lo que denominó "la Marcha sobre Roma".



El camino quedó sembrado de cadáveres, heridos y gente aterrorizada por los nuevos bárbaros. Adueñado del poder, Mussolini se unió a Hitler para la conquista del mundo en la Segunda Guerra Mundial, siendo  capturado por valerosos guerrilleros de las Brigadas Garibaldi, cuando huía cobardemente disfrazado de soldado alemán. Fue fusilado en medio del repudio universal.



Ahora surge la pregunta, ¿quién organiza y dirige detrás de bastidores a los "camisas negras" ecuatorianos? ¿Quién los financia? ¿Quién los adoctrina? Al respecto, hay datos interesantes: León Febres Cordero en sus furibundos discursos en defensa de los banqueros ladrones, anunció más de una vez su resolución de emprender una "marcha sobre Quito", al mejor estilo fascista, tan del gusto, por lo demás, del Alcalde Jaime Nebot Saadi.



Por su parte, Guillermo Lasso, protagonista de recientes marchas, es distinguido miembro del Opus Dei, la tenebrosa secta que fundara en su hora el célebre sacerdote fascista Josemaría Escrivá de Balaguer, elevado a los altares por Juan Pablo II, después de haber sido uno de los principales sostenes de la dictadura franquista que asoló España por 40 años.



¿No les revela a ustedes algunas conexiones graves este asunto de las banderas negras y las camisas negras? Por de pronto, además de comérselo crudo al presidente Correa, todo el peligroso alboroto político actual oculta un fin anticristiano: crear el caos para dificultar que llegue al Ecuador el Papa Francisco, al cual  en boca chica ya lo acusan de ser "correista" y "comunista", todo porque está de lado de los pobres y critica al capitalismo salvaje.



Los seudo católicos que dirigen estas campañas públicas y secretas, temen que la presencia del Sumo Pontífice  ayude al régimen a consolidar su popularidad. En ese caso, bien querrían los fascistas criollos hacer con el Papa Francisco lo que los fascistas salvadoreños, hijos de la CIA,  hicieron con el obispo Arnulfo Romero: enviarlo al paraíso.





E-mail: jaigal34@yahoo.es          Twitter: @jaigal34

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C. M. Luis Fernando Carvajal Herrera.

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