Mal año para la CIA y sus pares diabólicos: la SNA y el Pentágono.
Mal Año para el imperio y sus socios de la Vieja Europa. La CIA y su gemela, la
Agencia de Seguridad Nacional (SNA) de los Estados Unidos, quedaron al desnudo
como lo que son: centros mundiales del espionaje, el terrorismo, el
intervencionismo descarado aun dentro de los gobiernos de países
"amigos". Quien les dejó en cueros fue nada menos que un
norteamericano preparado por ellas, técnico de punta, sabio en la materia:
Edward Snowden, hoy refugiado en Moscú para ayudar a la humanidad con sus
luces, y a la vez librarse de la silla eléctrica, ya preparada por las hordas
neohitlerianas que mandan en el complejo militar-industrial-financiero
denunciado hace décadas por el general Eisenhower, que no era ningún santo.
Mal año para la CIA, al punto que uno de los más agresivos voceros
imperiales, The Washington Post, acaba de ponerla en la picota a través de
informaciones irrebatibles sobre la conducción del siniestro organismo en la
guerra interna de Colombia, iniciada prácticamente el 9 de abril de 1948 con el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, el líder demócrata cercano al socialismo,
que idolatraban las masas hambrientas y excluidas de su patria. Guerra
que no solo mata colombianos sino también ecuatorianos, y que arrasa
territorios allá y acá, y que destruye los cultivos y la biodiversidad en las
zonas fronterizas de los dos países, con glifosato y otros venenos, bajo el
pretexto de combatir el narcotráfico, de cuyos ingresos en billones de dólares
se alimenta cabalmente la banca norteamericana.
Mal año para el Pentágono y su descomunal muñeco, la OTAN, cuyos
batallones de mercenarios y grupos de terror no han logrado derribar al
gobierno de Siria porque el pueblo lo apoya, y que andan con el rabo entre las
patas en Irak, Afganistán y Libia, gracias a la resistencia tenaz y heroica de
sus respectivos pueblos.
Mal año, en fin, para el imperio criminal y soberbio , así como
para sus socios europeos, cada vez ahogándose más en el pantano de un capitalismo
decadente, de cuya putrefacción están naciendo los brotes de una revolución
continental que tarde o temprano -y más temprano que tarde- hallará su propia
vía socialista.
Mal año para el capitalismo salvaje, en su conjunto, pero buen año
para gran parte de la humanidad, especialmente para aquella que ha logrado
romper la dictadura unipolar de los yanquis, como el BRIC(Brasil-Rusia-India-China) y otras naciones lanzadas por el camino de la
independencia y la soberanía. Camino por el cual marcha con mayor fuerza
el conjunto de pueblos latinoamericanos y caribeños, que justamente celebran
este Primero de Enero los 55 años del triunfo de la Revolución Cubana, que es
un triunfo de todos ellos, por encima de discrepancias y diferencias, pues
afirma la convicción de que la dominación imperial no es un mal eterno, y que
hay un más allá aquí en la Tierra. Un más allá de libertad, justicia y alegría.
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P.D.
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a decir lo que piensa.
C. M.
Luis Fernando Carvajal Herrera.
Atte.
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