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miércoles, 21 de septiembre de 2016

¿PARTIDOS PARAMILITARES?



Para despertar la memoria de los olvidadizos, se debe recordar que Mario Pazmiño era Director de Inteligencia Militar cuando el holocausto de Angostura, habiendo salido del cargo entrampado en hilos vinculados con  la Embajada norteamericana y  sus servicios de inteligencia, en tanto dos años después César Carrión se vio involucrado en los episodios del Hospital de la Policía, donde el 30 S, permaneció secuestrado por los conspiradores que amenazaban con matarlo el presidente  Rafael Correa. Carrión, que es abogado, ese día usaba bata de médico, en su condición de Director del Hospital. Ahora, los dos personajes han resuelto salir de una vez a la palestra política, entre otras razones porque aducen que “las figuras que han dejado el uniforme y han llegado a espacios políticos no han representado ni defendido los intereses de la fuerza pública”; una sonora bofetada para notables ex uniformados como Lucio Gutiérrez o Paco Moncayo.

Que en nuestro lindo Ecuador cualquier Perico de los Palotes pueda aspirar a la participación en la política nacional, es un derecho concedido justamente por la aborrecida Constitución de Montecristi, incluso si se “trata de empezar un liderazgo político”, como aspira abiertamente Carrión. Lo grave es que la intencionalidad de los dos personajes va más allá, pues se habla de incorporar a los miles de soldados y ex policías que hay en el país, lo que nos puede colocar ante un plan de estructuras paramilitares, tipo nazifascista, que puede terminar promoviendo una violencia interna que nadie sabe ni cuándo ni dónde va a parar. Es que resulta fácil suponer que organizaciones políticas jerarquizadas por ex mandos militares y policiales, encuadrarían a sus militantes bajo el famoso “espíritu de cuerpo” tan nefasto en la historia del país.

Tan preocupante es la perspectiva de partidos paramilitares, que el propio ex general Paco Moncayo declara en la misma crónica: “el momento en que un ex militar decide involucrarse en la política, debe dejar de lado su uniforme. Sería fatídico que en el país haya un partido que nazca de la Policía o el Ejército”. Con  el agravante, en este caso, de que uno de los aspirantes a líderes, Mario Pazmiño, es hoy nada menos que el flamante Director del Partido Social Cristiano en Quito.

Por otro lado, vale la pena traer a la memoria la historia reciente – y todavía viva- de los escuadrones de la muerte de Centroamérica, Brasil, Perú o Argentina, justamente organizados y dirigidos por ex policías y militares, armados y financiados por la CIA y el Pentágono.

E-mail: jaigal34@yahoo.es          Twitter: @jaigal34
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P.D. Le invito a que escriba su comentario en el recuadro de abajo, no importa si está a favor o en contra. Ejerza su derecho a decir lo que piensa.
C. M. Luis Fernando Carvajal Herrera.
Atte.

Twitter: @lufecahe 

miércoles, 29 de julio de 2015

TAMBORES DE GUERRA


En el aire del Ecuador actual se oye un redoble de tambores. Un redoble siniestro, originado en las cavernas más lóbregas de la derecha oligárquica y de los cuarteles de mando imperialistas. Esos tambores  anuncian una guerra social y política que se inició hace siete años, desde que el pueblo, en plebiscito rotundo, adoptó la democrática Constitución de Montecristi. La doctrina sacramental de esta guerra preconiza derrocar al gobierno de la Revolución Ciudadana (“Fuera, Correa, fuera”), intento fallido el 30 de Septiembre del 2010. La estrategia consiste en aplicar el golpe blando con el calentamiento de calles y carreteras, vocinglería mediática y violencia creciente hasta consumar el golpe duro, para lo cual se agita fuertemente el interior de los recintos policiales y militares mediante el cuento engañoso de una inexistente rebaja de sueldos y presupuestos institucionales. Esto mientras se desata una tempestad de rumores sobre feriados bancarios, impuestos a los pobres y a las clases medias, saqueo de las pensiones jubilares y mil engañifas más, con el empleo de marchas, plantones y redes de internet.

De allí el rechazo de la oposición al diálogo convocado por el gobierno para debatir democráticamente sobre la situación del país y los proyectos de leyes sensibles. Es que no se trata de hallar soluciones sino de consumar el golpe y establecer cualquier tipo de gobierno títere para volver al tiempo de las vacas gordas de Alvarito, los Isaías y más ñaños y ñañas de la gran oligarquía. ¿Qué hace falta un dineral para las movilizaciones y para prolongar  la zozobra todo el tiempo necesario a fin de paralizar el país quebrando su economía? No hay problema. Los banqueros prófugos, la Chevron-Texaco, la Occidental, ciertas ONG gringas tienen incontables caudales para alimentar conspiraciones. 

Los jefes de los golpistas complotados repiten a cada paso que ellos no buscan propiciar la violencia con sus acciones, como si cerrar carreteras, romper cabezas de militantes de PAIS y quebrar canillas de policías fueran ramos de rosas que nos regalan los fascistas neoliberales. El gobierno y su fuerza política –PAIS-, tienen, desde luego,  su propia responsabilidad en la convulsa situación que vivimos, por no establecer el diálogo a tiempo, no perseguir con más fuerza la corrupción, permitir que el sectarismo y el burocratismo corroan los sustentos políticos orgánicos y la administración pública. Mas existe hoy un proceso de rectificaciones que es visible y que debe ser acogido por la ciudadanía de cualquier ideología o posición, a menos que se quiera el hundimiento de la débil democracia que existe en el país y se propicie el retorno de los tiempos del febrescorderato, con sus lucios, sus mahuad y otras tintas oscuras.

Por lo demás, los tambores de guerra tocan y redoblan en toda nuestra América, pues los sustenta y dirige el comandante supremo del golpismo y de las guerras que desangran al mundo: el imperialismo yanqui. Ahora mismo la Venezuela bolivariana enfrenta el peligro de una intervención militar por el conflicto de Guyana, Bolivia afronta dinamitazos contra sus líderes y autoridades, el gobierno de El Salvador, presidido democráticamente por un ex guerrillero, resiste un paro del transporte que nos recuerda al paro de los camioneros de Chile, uno de los hechos violentos que precedieron a la caída de Salvador Allende y la instauración del régimen fascista de Pinochet, toda la criminal conspiración de la CIA, la ITT, la ultraderecha (recordemos Patria y Libertad),  y bajo la conducción de Henry Kissinger, hoy asesor del presidente Obama.

No advertir estos antecedentes y estas realidades, por ceguera ideológica o miopía política, es también una forma de alimentar el complot golpista e intervencionista contra Ecuador y América Latina.

E-mail: jaigal34@yahoo.es          Twitter: @jaigal34
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C. M. Luis Fernando Carvajal Herrera.
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