Lo proclaman a gritos,
con los ojos inyectados de odio, la boca echando espuma: '¡Hay que tumbarle a
este...!' Nada de esperar el 2017 para enfrentarlo en las urnas. Hay que
tumbarlo ya, sin pérdida de tiempo, ahora que está golpeado por los plantones y
las marchas, por los errores del gobierno y de la Asamblea, por la inoperancia
de Alianza País y de sus líderes. Ahora que la 'prensa corrupta' ha recuperado
un poquito de credibilidad poniéndose al lado de toda clase de
reclamantes.
Así piensa y en esa
dirección actúa la 'contra' nacional, que nos recuerda aquella 'contra' que
bañó de sangre a Nicaragua para acabar con la Revolución Sandinista. 'Contra'
nacional que es parte de la continental manejada por la CIA y el Pentágono, los
dos brazos asesinos de Norte América, golpeados aquí severamente por Rafael
Correa cuando recuperó la Base de Manta para la soberanía ecuatoriana, expulsó del
país a esos dos gringos con cobertura diplomática y a la mismísima Heather Hodges, la embajadora metiche, y luego al Grupo Militar Estadounidense que
operaba desde la embajada con 50 asesores gringos metidos hasta en la sopa
de nuestras Fuerzas Armadas. Esto además de la campaña de dignidad nacional
bajo el lema "la mano sucia de Chevron". Acciones todas ellas
consideradas de lesa majestad por el imperio, y que le hacen acreedor de la
horca al presidente de los ecuatorianos.
Correa
debe, pues, pagar por todo aquello, y no solo Correa: todos cuantos le apoyan,
especialmente los componentes de la lista LINX, lista que en nuestro país y en
cualquier otro de América Latina mantiene la CIA y que la integran los
"cien elementos más peligrosos para la seguridad nacional de los Estados
Unidos"
Todo lo
cual se agravó en 2008, cuando el presidente Correa desarmó la Dirección de Inteligencia Militar y la UIES policial, nidos de espías y agentes a
sueldo de la embajada, que luego hicieron causa común con el 30 S y que
hoy empujan descaradamente la corriente 'Fuera Correa fuera'.
En
cuanto a los integrantes de la 'contra' criolla, hay que diferenciar a sus
componentes: hay los fascistas de convicción, amantes de la violencia; los
mercenarios locales y venezolanos, amantes de la plata; los ambiciosos de
figuración, los resentidos, los honestamente decepcionados, y la gente del
montón, esos ingenuos e ingenuas ecuatorianas a quienes los vivos
les aplican sabiamente el pendejómetro para que salgan a defender en las
calles las herencias, las plusvalías y la evasión de impuestos de los
millonarios que les explotan y despellejan.
Y claro,
agazapados dondequiera están los 'quintacolumnistas' encargados de espiar
casa adentro, sabotear obras, incrementar la corrupción y procurar medidas que
aumenten el descontento popular, echando leña al fuego.
Este es
el panorama que vive el Ecuador de hoy y que se agravará (plantones,
desinformación, francotiradores) cuando el Papa Francisco se haya
despedido de nuestra tierra, alumbrada por una titilante y débil luz de
esperanza.
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P.D. Le invito a que escriba su comentario
en el recuadro de abajo, no importa si está a favor o en contra. Ejerza su
derecho a decir lo que piensa.
C. M. Luis Fernando Carvajal Herrera.
Atte.
