![]() |
| VARGAS TORRES Y EL VATICANO |
Mientras
el Vaticano, luego de la consabida emisión de humo blanco, consagraba al nuevo
papa, Francisco I, de nuestra católica ciudad de Cuenca debía salir humo rojo
–rojo de sangre- en recordación de que allí, hace exactamente 126 años, se
cometió uno de los más monstruosos crímenes en la historia ecuatoriana: el
fusilamiento del Coronel Luis Vargas Torres, altísima figura entre la pléyade
de héroes y pensadores que entregó a la patria la Revolución Alfarista.
Derrotado en Loja al cabo de una episódica victoria guerrillera, conducido a la
cola de un caballo hasta Cuenca, sometido a un juicio inicuo y acusaciones
donde la baba del odio político y religioso chorreó sobre las leyes y la propia
Biblia, el 20 de marzo de 1887 fue fusilado en la Plaza Mayor (hoy Parque
Calderón),el egregio patriota esmeraldeño, que contaba 32 años de vida breve,
ejemplar y gloriosa; el revolucionario que entregó todos sus bienes y el fruto
de sus negocios a la caja de la Revolución, a fin de que Alfaro comprara armas
y pertrechos para la guerra necesaria contra el despotismo y el oscurantismo ,
contra los terroristas y corruptos que tiranizaban el país.
A la época de su asesinato, regía el
gobierno de José María Plácido Caamaño, símbolo de la oligarquía asentada en
Guayaquil y Quito con la bendición del alto clero, es decir, del Vaticano. El
mismo Caamaño que dos años antes había fusilado en similares condiciones al
jefe del Partido Liberal Radical, Nicolás Infante, jefe de la legendaria
montonera denominada Los Chapulos. Y que siete años después, en 1894, se
cubriría de triste fama, como Gobernador de Guayaquil, propiciando el vil
negocio que la historia conoce como la Venta de la Bandera.
El
clericalismo fanático, jamás iba a perdonar al joven que, durante cinco años,
perteneció a la Compañía de Jesús en calidad de novicio, para abandonarla y entregarse
por entero a la revolución a la que contribuyó con sus ideas, sus bienes y su vida. Ahora mismo es un
ejemplo de ética, moral y valor revolucionarios. En cuanto a su luminoso
pensamiento, basta citar una frase de su obra “La Revolución del 15 de
noviembre de 1884”, publicada en Lima, Perú, en ese año:” Es imposible que una
Nación pueda prosperar a la sombra del terror y del fanatismo católico: la
experiencia nos lo enseña y viendo estamos que, en el mundo civilizado, son las
más atrasadas las naciones donde imperan esos dos resortes del retroceso.
La
terrible amalgama de lo humano y lo divino, de lo político y religioso, es la
cadena forjada por Plutón en las fraguas del Vaticano”. Consecuente con esos pensamientos,
seguro de que el infierno, representado por Plutón, ordenaba entonces la vida,
la servidumbre y la tragedia de nuestro pueblo, Vargas Torres se negó ante el
Obispo León a confesarse. Enfrentó de pie, rechazando la venda ofrecida, al
pelotón de asesinos armados por la oligarquía y los jerarcas de la Iglesia.
_______________________________________________
P.D. Le
invito a que escriba su comentario en el recuadro de abajo, no importa si está
a favor o en contra. Ejerza su derecho a decir lo que piensa.
C. M. Luis Fernando Carvajal Herrera.
Atte.
