
¡A
la carga! Esa era la orden que impartían los Libertadores a sus heroicas tropas
en las Guerras de Independencia. ¡A la carga! Y ellas y sus jefes se lanzaban
contra los poderosos ejércitos de España, a vencer o morir por la libertad de
América Latina. Allí están sus huesos, sembrados en los campos de Venezuela,
Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Uruguay, en fin, en todo el
inmenso territorio que cubre el continente desde el Río Bravo hasta la
Patagonia.
En
nuestra patria, heredera de esos martirios y esas glorias, la consigna se
impone nuevamente. Cierto que no para formar tropas contra nadie, ni aceitar
los fusiles, ni preparar los cañones o lanzar indómitas caballerías. No.
La
hora del Ecuador y del continente es otra. Hoy es el momento de las urnas, y en
las urnas, pacíficamente, sin alharacas, el 17 de febrero la ciudadanía acaba
de propinar un golpe demoledor a las fuerzas del pasado y a los diversionistas
que las sirven. Golpe al pecho de los opresores y esclavistas contemporáneos:
la gran burguesía, la banca chulquera, el Imperio que sustituyó a España con
más cadenas y más ferocidad que antes. Golpe apabullante contra la derecha, el
oportunismo político, la demagogia, la prepotencia inmoral de los grandes
medios. Un movimiento de gigantes, compuesto por gente de toda clase, desde
niños hasta ancianos, acompañados de resueltas oleadas de mujeres.
La
contundencia de esta marcha triunfal conducida por Rafael Correa Delgado, no
significa que la Revolución Ciudadana avanzará sin tropiezos ni obstáculos.
Momentáneamente aturdida, la oposición volverá a las andadas dentro y fuera de
las calles, dentro y fuera de los templos, los colegios y las universidades,
los cuarteles y los medios. Cuando el lagarto está herido, lanza sangrientos y
furibundos coletazos. De allí que se debe concebir el futuro inmediato como una
guerra compleja, sin pólvora, pero de grandes dimensiones. Y de allí que
retorna la consigna de los Libertadores: ¡A la carga!
¡A
la carga contra la miseria y las causas que generan pobreza, inmigración,
atraso y delincuencia! ¡A la carga contra la corrupción judicial que supervive
y prolonga el mercadeo de la justicia! ¡A la carga contra los privilegios de
unos pocos en desmedro de los derechos de las mayorías! ¡A la carga por una
patria que brinde pan y empleo, salud y educación a quienes siempre fueron
postergados: indios, negros, cholos y montubios! ¡A la carga por la
dignificación de los medios! ¡A la carga contra el sistema que nos hizo,
primero esclavos de la Deuda inglesa, y luego de la Deuda norteamericana! ¡A la
carga por una Asamblea Nacional que afirme en la ley la conducción de la Revolución
Ciudadana liderada por el Presidente Correa! ¡A la carga en nombre del futuro y
la esperanza! ¡A la carga por la Segunda y Definitiva Independencia del Ecuador
y América Latina!
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P.D. Le invito a que
escriba su comentario en el recuadro de abajo, no importa si está a favor o en
contra. Ejerza su derecho a decir lo que piensa.
C. M. Luis
Fernando Carvajal Herrera.
Atte.