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sábado, 2 de enero de 2016

2016, ¿FELIZ AÑO NUEVO?


Acabamos de enterrar un mal año, pero este desdichado 2015 nos deja enormes cargas encima. Y un mar de llanto, pus y sangre, que golpea las costas de los cinco continentes existentes  en el orbe, y aún el corazón y el cuerpo de cientos de países.

Nos deja un mundo sumido en incontables guerras, fríamente preparadas por los productores y traficantes de armas, algunas de ellas, como los drones –bombarderos sin piloto- manejadas desde lejos por operadores yanquis  cómodamente instalados ante la pantalla, con un whisky en la mano, mascando chicle y mirando escenas pornográficas.

Nos deja miles de inmigrantes ahogados en el Mediterráneo mientras huyen del terror y el hambre desde África o Medio Oriente  hacia la Europa que les saqueó petróleo y minerales y ahora les niega las sobras del festín y una cobija.

Nos deja miles de latinoamericanos pugnando por entrar al paraíso norteamericano, calcinados en el desierto, abatidos por los rambos policiales o asesinados por las mafias mexicanas.

Nos deja el cadáver de Aylan Kurdi,  el pequeño sirio de tres años,  ahogado en su intento de llegar a Turquía, aterrorizado  por  las llamas que devoran a su patria.

Nos deja una metrópoli mundial- los Estados Unidos-, supuesto símbolo de democracia, donde hoy compiten en busca de la presidencia el republicano Donald Trump,  gran productor de muñecas sin cabeza, cazador de inmigrantes mexicanos y de musulmanes; con la demócrata Hilary Clinton, la guerrerista que bailó frenéticamente sobre el cadáver de Gadaffi y el suelo despedazado de Libia.

Nos deja una América Latina en trance de perder la esperanza, con el retorno de las hordas de saqueadores capitalistas, criollos unos cuantos pero sujetos, como perros de presa, a la cadena imperialista, a las corporaciones USA. (Así comienza a suceder en Argentina y Venezuela).

Nos deja una todopoderosa red mediática para pescar incautos y convertirlos en victimarios de sí mismos, en carne de cañón y carne de mercado mediante la desinformación y la mentira.

Nos deja, en fin, un planeta asolado por el calentamiento global y el cambio climático, que no son  obra de ninguna maldición divina sino de la insaciable avidez del  capitalismo actual, que algunos llaman salvaje, como si alguna vez hubiera existido un capitalismo civilizado.

Claro, 2015 nos deja también, afortunadamente, líderes y combatientes revolucionarios por todas partes, pero que son minorías acosadas, perseguidas, difamadas, amén de disminuidas o derrotadas por sus propios errores, su miopía dogmática, su individualismo sectario, su tolerancia frente a la corrupción. 

En esas condiciones ¿qué feliz año 2016 podemos esperar? No seamos candorosos, corteses o hipócritas. Reconozcamos abiertamente la verdad:  2016 será un año de dificultades universales como nunca, y a la humanidad entera , a todas las naciones, a todos los pueblos, a  todos los vecinos del planeta, a tí y a mí,  solo nos queda una alternativa: combatir o sucumbir. 

Ecuador, 1 de enero de 2016

E-mail: jaigal34@yahoo.es          Twitter: @jaigal34
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P.D. Le invito a que escriba su comentario en el recuadro de abajo, no importa si está a favor o en contra. Ejerza su derecho a decir lo que piensa.
C. M. Luis Fernando Carvajal Herrera.
Atte.

Twitter: @lufecahe

miércoles, 30 de diciembre de 2015

LA MUERTE DE RICHELIEU LEVOYER


El reciente 23 de diciembre falleció en Quito, a los 85 años de edad. El general Richelieu Levoyer, figura emblemática del Ejército ecuatoriano, de cuyo servicio activo se hallaba retirado. Su muerte deja un sensible vacío en las filas militares y enluta a la patria toda, que le debe invalorables servicios, especialmente los cumplidos en defensa de la integridad territorial,  la democracia real y el derecho de las masas populares a que su voz sea escuchada.

Cuando el corrupto y agresivo militarismo peruano, aupado como siempre por los mandos militares yanquis, desataron el conflicto de Paquisha contra nuestra patria, el general Levoyer, ubicado en El Oro, al mando de 25 mil soldados, constituyó un baluarte contra el expansionismo empujado desde Lima por el mandatario Fernando Belaúnde. Detrás de la agresión se agazapó entonces la consigna norteamericana de acabar con el gobierno latinoamericanista de Jaime Roldós Aguilera. Esto pocos meses antes de que el complot de la CIA y la derecha criolla acabaran con su vida.

En los años inmediatamente anteriores a Paquisha, el papel desempeñado por el general Levoyer fue notable y para entenderlo hay que situarse en aquel momento. Los mandos militares se hallaban rabiosamente decididos a tumbar al gobierno presidido por el general Guillermo Rodríguez Lara, bajo la inspiración y el billete de la Texaco (Chevron) y demás empresas anglonorteamericanas que se habían repartido el suelo y el subsuelo del país, y a las que recortó las uñas ese régimen, especialmente gracias a la conducta de la Marina, representada por el ministro de Recursos Naturales, contralmirante Gustavo Jarrín Ampudia. 
  
Caído Rodríguez Lara, se inició el régimen de los "triunviros": Alfredo Poveda Burbano, por la Marina; Leoro Franco, por la Aviación, y por el Ejército, el general Guillermo Durán Arcentales, un peligroso fascista con inconfundibles nexos con la CIA. Por fortuna, al no lograr constituir un solo bloque antinacional y derechista, militares pundonorosos y honestos hubieron de ser tomados en cuenta por el régimen para ocupar importantes funciones; fue principalmente el caso del general Levoyer , llamado para el Ministerio de Gobierno. Desde este puesto, Levoyer hubo de ejecutar políticas que desafiaron las orientaciones básicas de los "triunviros". Dos fueron sus acciones más sobresalientes: la supresión del Retén Sur y los diálogos políticos para hallar una salida democrática a los diez años de dictaduras sucesivas. 

El Retén Sur, ubicado en Chimbacalle, Quito, era un antro carcelario donde igual se torturaba a presos políticos que a delincuentes comunes o a simples ciudadanos acusados de cualquier cosa. En ese antro se violaba a mujeres detenidas y se traficaba a dos manos con la libertad y la justicia. Suprimirlo era desafiar a poderosos jefes policiales y a políticos derechistas que lo sostenían como instrumento de intimidación ciudadana. El ministro Levoyer tuvo el valor de suprimir esta vergüenza nacional. 

En cuanto al diálogo para el retorno a la democracia por medio de elecciones, topaba con dos obstáculos fundamentales: la derecha política, encabezada por León Febres Cordero que buscaba una dictadura propia, y el sector golpista de los "triunviros" que se negaba a entregar el poder. El ministro Levoyer abrió el diálogo con sectores sociales y políticos ubicados en el plano nacionalista y de posiciones izquierdistas, logrando con ello desbaratar los planes para eternizar las dictaduras. Gracias a esa apertura, se consolidó el camino eleccionario, que poco despúés llevó al triunfo al joven líder Jaime Roldós Aguilera.

Hoy, cuando en nuestra patria vuelven a sonar tambores de guerra golpistas, originados por los mismos intereses locales y extranjeros que combatió el general Richelieu Levoyer, el duelo cunde en el seno del verdadero pueblo ecuatoriano, y la democracia inclina sus banderas al paso de su cadáver.


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miércoles, 16 de diciembre de 2015

LA RESTAURACIÓN

En un  diálogo que sostuvimos con fervorosos partidarios de la Revolución Ciudadana, saltó candela. Fue al momento en que dos de ellos, comentando los reveses electorales de Argentina y Venezuela, manifestaron que en los dos países se menciona el peligro de la "restauración conservadora-neoliberal", como también lo sostienen aquí dirigentes de Alianza País en relación al futuro nacional. Y los dos confesaron que no entienden bien de lo que se trata y que - lo más grave- las bases con las que trabajan en el sur de Quito, lo entienden menos todavía.

Si no estuviéramos vinculados a la gente en diversos lugares del país y por distintos antecedentes y conductos, creeríamos que esa preocupación de los dos "correístas" no tiene mayor trascendencia; pero es el caso que, más allá de la anécdota, esto refleja un verdadero vacío en la formación política de la militancia partidaria del actual proceso, lo que significa que no hay sensibilidad en los planos directivos para rectificar rumbos organizativos, luego de los rotundos fracasos del 23 de febrero del 2014, en que desde las bases se inició la reiterada exigencia de que se atienda, entre otras medidas urgentes,  la capacitación de partidarios y simpatizantes.

Desoír este clamor significa desechar los anhelos de quienes, eso sí, a la hora de las marchas y contramarchas, son requeridos para el  apoyo callejero, en el que  unos cuantos salen con la cabeza rota, como ha ocurrido incluso con dirigentes de País. 

Claro, a nosotros, simples mortales y preocupados editorialistas, no nos corresponde actuar en el plano concreto de implementar medidas ni procurar remedios para estos males. Eso les corresponde a las respectivas dirigencias. Lo que nosotros hacemos es recoger el rumor del río, porque sabemos bien que cuando el río suena...derrotas trae.

Por lo demás, resulta simple definir en qué consiste la famosa restauración conservadora-neoliberal. Se trata de volver a un pasado que es reciente, y que en toda   nuestra América se caracterizó por el uso de las leyes y del Estado para beneficio de empresas multinacionales -petroleras, mineras, agrícolas, farmacéuticas, etc.- que extraían grandes ganancias de nuestros recursos e impedían el desarrollo de las naciones. Y para beneficio de las oligarquías.

Se trata de volver al tiempo en que la salud estaba en manos de las clínicas privadas y de profesionales de alto costo. 

Se trata de volver al tiempo en que las universidades, los colegios secundarios y las escuelas eran un suculento negocio, aunque impartieran conocimientos mediocres y rifaran los títulos académicos.

Se trata de volver al tiempo en que la banca privada te metía la mano en el bolsillo y te robaba tus ahorros. Se trata de volver al tiempo en que los obreros eran tercerizados y perdían su derecho a la estabilidad y a un salario digno.

Se trata de volver al tiempo en que las amas de casa, las empleadas domésticas y los trabajadores informales carecían de todo derecho y de seguridad social.

Se trata de volver a la época en que tal o cual jefazo militar o policial tenían a la tropa como una suerte de peones propios y de guardias privados.

Se trata de retornar a esos congresos nacionales en que imperaba el hombre del maletín para comprar votos de los diputados e impedir así fiscalizaciones necesarias y promulgación de leyes y decretos para defender a los pobres y salvaguardar la soberanía nacional.

Eso, en síntesis, es la restauración conservadora-neoliberal y hacia allá se encaminan las fuerzas que triunfaron en Argentina y Venezuela. Que triunfaron por la fuerza del billete, de la acción desinformadora de los grandes medios privados, de las ONG financiadas por el gran capital imperialista, pero que triunfaron  también por los errores cometidos por los gobiernos progresistas de los dos países hermanos, como fue la burocratización del proceso revolucionario, la ausencia de autocrítica y el compadrazgo frente a la corrupción.

Con el agravante de que los restauradores del viejo sistema tienen al interior de las fuerzas progresistas y revolucionarias, cómplices efectivos y restauradores emboscados.


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